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lunes, 21 de marzo de 2022

Ya está aquí la primavera: un breve recorrido por el mundo de los pólenes

Solemos datar el inicio de la primavera en el 21 de marzo de cada año, aunque la realidad es que el momento exacto en que esto ocurre es la entrada del equinoccio, que determina el final del invierno en el hemisferio norte de nuestro planeta.

            Botticelli la pintó: “La primavera”, una alegoría considerada una de las cimas de la pintura florentina del Renacimiento.

            La primavera es la estación de las flores, donde la luz incrementa su intensidad, los colores se magnifican y la temperatura aumenta. Y es la estación del polen, la estación por excelencia de las alergias respiratorias.

             Pero ¿qué es el polen? Podríamos definirlo como el conjunto de granos producidos por las plantas con semilla, cada uno de los cuales contiene un gametofito masculino fundamental para la reproducción de las mismas.

             ¿Qué pólenes son los alergénicos? Muchos, muchísimos, aunque los que mayormente afectan a la población general son los que por su peso molecular resultan más ligeros y permanecen suspendidos en la atmósfera durante más tiempo. Haremos un recorrido por ellos.

             El calentamiento global está generando cambios. Un ejemplo sucede con el polen del ciprés. Se trata de un tipo de árbol que no requiere mucha agua, por lo que la ausencia de lluvias durante el otoño-invierno no resulta para él demasiado problemática. Sin embargo, la elevación de las temperaturas facilita su polinización que en los últimos años se ha vuelto explosiva (multiplicándose hasta por cinco). Los meses típicos de polinización del ciprés suelen ser los de febrero-marzo, aunque en localidades de interior y dadas las altas temperaturas de los últimos años las fechas se están adelantando.

Ciprés en floración

            Posteriormente vendría el polen del platanero de sombra (el llamado plátano de paseo), tan predominante en ciudades como Málaga o Marbella. Se trata de árboles ornamentales muy ubicuos presentes en localidades tanto costeras como de interior. Presentan un pico de polinización muy estrecho e intenso durante los meses de marzo-abril.

Plataneros en el Paseo de los Curas (Málaga) 

            El polen de la parietaria sería el siguiente en la lista. En Málaga se encuentra muy presente en regiones como la Axarquía y el Valle del Guadalhorce (pero no exclusivamente). Se trata de una maleza de la familia de las ortigas que predomina en la costa mediterránea y que genera alergias respiratorias muy intensas. La polinización principal puede comenzar desde el mes de febrero y extenderse hasta el final de la primavera, teniendo un segundo periodo de polinización en otoño.

Parietaria
            La alergia al polen de las gramíneas es la más prevalente a nivel mundial, pero no en Málaga y su provincia. Aquí la primera es la alergia a los ácaros del polvo y la segunda al polen del olivo. Las gramíneas ocuparían en nuestra zona la nada desdeñable medalla de bronce. Se trata de plantas herbáceas que lo dominan todo, presentes casi en cada rincón, cada centímetro de campo a nuestro alrededor. La intensidad de su polinización se ve muy determinada por las lluvias acaecidas durante las semanas previas al inicio de la primavera: poca lluvia-poco polen, mucha lluvia-mucho polen. Veremos qué ocurre este año.
Campo de gramíneas

            Por último, debemos hablar del polen del olivo, protagonista indiscutible de las alergias respiratorias primaverales en nuestro entorno. Su grado de polinización depende de dos aspectos fundamentales: una temperatura moderada-alta sobre todo durante el mes de marzo y la llegada de agua (aunque no requiere demasiada).

Olivar

            Gramíneas y olivo son los caballos de batalla principales para los pacientes alérgicos en Málaga y su provincia durante los meses de abril y mayo. Generan síntomas de rinitis, faringitis, conjuntivitis y asma. Y no debemos olvidar que cuando estos problemas comienzan se vuelven crónicos, regresando cada año para recordarnos su presencia.

            Un paciente aquejado de una alergia respiratoria lo será siempre, y en muchos casos tenderá a empeorar con el tiempo. ¿Qué hacer? Acudir sin duda al alergólogo, realizarse pruebas, llegar a un diagnóstico de certeza e iniciar un tratamiento.

            Las alergias respiratorias tienen solución. No hay que dejarse arrastrar por ellas.

Dr. Gonzalo Campos Suárez.
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

martes, 12 de marzo de 2019

Inmunoterapia específica con alérgenos en la tercera edad.

    Siguiendo con el tema tratado en la entrada anterior por el Dr. Muñoz, la inmunoterapia (“vacunas”) es una herramienta terapéutica básica en Alergología, y que prescribimos y administramos a diario en el tratamiento de la alergia respiratoria.

    Si bien, aunque no es una contraindicación como tal, es controvertido el uso de esta inmunoterapia a partir de cierta edad, debido tanto a la escasez de estudios de eficacia y seguridad por encima de los 50-60 años, como al envejecimiento del sistema inmune y factores de riesgo como enfermedades cardiovasculares, que pueden implicar un mayor riesgo en el uso de este tratamiento.
Adultos de la 3ra edad
     La senescencia o envejecimiento del sistema inmune, lleva a múltiples cambios entre los que se encuentra una disminución o enlentecimiento de la respuesta del mismo ante estímulos externos, ya que disminuye la actividad de muchas de las células que lo componen (fagocitos, linfocitos entre otros). Esta ha podido ser una de las razones principales de la falta de estudios al respecto.
Formación de inmunidad en la serie "Érase una vez la vida"
     Sin embargo, el aumento de la esperanza y calidad de vida ha hecho que cada vez sea más frecuente diagnosticar de rinitis y asma a los pacientes en este tramo etario, pacientes que en muchas ocasiones ya están polimedicados por otras patologías, pudiendo incrementarse las interacciones medicamentosas, y a su vez se pueden ver más afectados por los efectos secundarios de la medicación sintomática usada en alergia, principalmente los antihistamínicos. Por ello, se ha replanteado esta contraindicación, y son varios los estudios que apoyan su uso en edades más tardías.
Las personas mayores con frecuencia son pacientes polimedicados
     Los estudios realizados hasta el momento, en adultos entre 60 y 75 años, con vacunas de extractos frente a ácaros del polvo y polen de gramíneas han demostrado seguridad tras tres años de tratamiento sin presentarse reacciones sistémicas relevantes.
    Así mismo se ha observado su eficacia por la disminución de la frecuencia e intensidad de los síntomas y un aumento de la calidad de vida de estos pacientes, similar a la mostrada en estudios con pacientes más jóvenes. Además la disminución del uso de medicación de rescate, da un mayor perfil de seguridad, al reducir los efectos adversos producidos por esta y las posibilidades de interacción con otros fármacos.
Los estudios actuales demuestran seguridad y mejoría clínica
       A nivel inmunológico, se observó tolerancia frente al alérgeno al que nos vacunamos, con disminución de los niveles de inmunoglobulina E específica respecto a los del inicio de la vacunación y aumento de la inmunoglobulina G4, con los mismos efectos inmunomoduladores acontecidos en otras edades.
Los cambios inmunológicos nos hacen más resistentes a los alérgenos
     A pesar de la necesidad de más estudios, ya que los existentes están realizados en pocos pacientes, los datos actuales nos proponen que salvo contraindicaciones absolutas (ya comentadas en la entrada anterior), la indicación de inmunoterapia debe ser individualizada y formar parte del arsenal terapéutico.

Dra. Teresa Posadas Miranda
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

jueves, 24 de enero de 2019

¿Un nuevo tipo de rinitis?: Rinitis alérgica local.

No es raro que veamos en la consulta a pacientes que nos cuentan síntomas típicos de rinitis alérgica, es decir, salvas de estornudos, obstrucción nasal, picor de nariz y moco acuoso, y que en principio catalogamos de probables rinitis alérgicas. Pero, sorpresa, cuando realizamos el estudio alergológico mediante prick test y/o análisis de sangre para determinar la presencia de inmunoglobulina E específica frente a aeroalérgenos, resultan negativos. Según hemos visto en entradas previas de este blog, estos pacientes deberían ser incluidos, por tanto, en el grupo de las rinitis NO alérgicas.
Skin Prick Test o Pruebas intraepidérmicas con alérgenos
      Pero, en los últimos años, se está investigando sobre un nuevo fenotipo de rinitis alérgica: la RINITIS ALÉRGICA LOCAL. Se trataría de pacientes con clínica típica de alergia y estudio alergológico negativo, que tras la realización de un test de provocación nasal con aeroalérgenos habituales (ácaros, pólenes, epitelios u hongos) reaccionan desarrollando sintomatología típica de alergia. 
Mujer joven, prototipo más frecuente en rinitis alérgica local
El paciente prototipo sería una mujer joven, no fumadora, con rinitis moderada-severa, estacional o perenne, y que puede asociar conjuntivitis y/o asma. Los síntomas predominantes de la rinitis alérgica local son el picor de nariz y el moco acuoso, siendo los ácaros del polvo doméstico la causa desencadenante más frecuente. También los niños y los ancianos pueden verse afectados por esta patología. Como principales alérgenos desencadenantes de la sintomatología, aparte de los ácaros del polvo doméstico, estarían los pólenes (gramíneas y olivo, principalmente), así como los hongos (Alternaria).
Extracción analítica para determinación de IgE específica
    Desde los inicios del estudio de este fenotipo de rinitis, los investigadores se plantearon la pregunta de si la rinitis alérgica local sería un paso previo al desarrollo de una rinitis alérgica tal y como siempre se había descrito (es decir, si en un corto periodo de tiempo podría evolucionar a presentar un prick y/o determinación de IgE específica positivos). Tras estudios de 10 años de seguimiento, se ha visto que no, que se trata de un fenotipo independiente, con un curso crónico y una evolución natural hacia el empeoramiento en la tolerancia a los alérgenos y en la calidad de vida, y hacia el desarrollo de otras comorbilidades como el asma y la conjuntivitis.

La prevalencia de esta patología no es conocida por su actual infradiagnóstico. En una revisión de diversos estudios realizados, se concluyó que podría estar entre el 24,7- 56,7% de los pacientes catalogados como no alérgicos.
Test de provocación nasal
      Después de lo dicho, el principal modo de poder diagnosticar a estos pacientes es mediante el test de provocación nasal, mediante el cual, se les administra a los pacientes una solución con diferentes tipos de alérgenos y se evidencia la existencia o no de reacción. Junto a este test, la determinación de IgE específica en las secreciones nasales y el test de activación de basófilos, complementan el diagnóstico.

El tratamiento de estos pacientes sería similar al de la rinitis alérgica convencional: antihistamínicos orales, corticoides tópicos, etc; y parece que podrían beneficiarse de la inmunoterapia específica (vacunación antialérgica).
Desloratadina, un antihistamínico
    Veremos qué nuevas noticias sobre esta entidad clínica nos depara el futuro.

Dra. Rocío de la Higuera Artesero
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

lunes, 17 de diciembre de 2018

¡Hasta las narices! Rinitis no alérgica, la otra cara de la rinitis.



En la anterior entrada de nuestro blog, la Dra. Clara Pérez nos llamaba la atención sobre aquellos pacientes a los que año tras año, con el otoño-invierno, les “entraba un resfriado que no soltaban hasta que llegaba el verano”, y que con una alta probabilidad se podría tratar de una rinitis alérgica. Pero, ¿qué pasa cuando un paciente tiene estos síntomas y tras realizar todos los estudios alergológicos no se evidencia positividad a ningún alérgeno? En estos casos entramos dentro de un amplio abanico de posibilidades, no siempre fáciles de distinguir, pero englobadas bajo el marco de la rinitis no alérgica.

Los síntomas de las rinitis, entendidas estas en general como una afectación de la fisiología nasal, no difieren mucho entre sí, aunque puede haber una serie de matices que nos ayuden a distinguir los 3 grandes grupos en los que las clasificamos.

Las más frecuentes de todas ellas son las rinitis infecciosas, habitualmente cursan con mucosidad blanquecina o verdosa o amarillenta, pero suele ser más densa que en las rinitis alérgicas, más difícil de expulsar, acompañada de congestión nasal y otros síntomas como puede ser dolor de garganta, de oídos o de cabeza, sensación de destemplanza (febrícula o fiebre), malestar general… es decir, un catarro de los de toda la vida, que en la gran mayoría de los casos suelen deberse a infecciones por rinovirus y en otras por infecciones bacterianas, y como tales, no suelen durar más de 1-2 semanas.
La rinitis es la primera causa de consulta en Alergología
 La rinitis alérgica, igualmente puede tener mucosidad transparente o blanquecina, por lo general muy fluida, constante, que la gente suele llamar “una agüilla” o “como un grifo” (los ingleses le dicen “runny nose”, como “nariz líquida”), y suele acompañarse de estornudos en salva (muchos, 5, 10, 20… casi como si tuvieran un hipo incontrolado), y en función de los alérgenos es más típico el picor o prurito nasal en aquellos alérgicos a los pólenes (realmente el picor es muy molesto, nariz, paladar, garganta, oídos, ojos…, pica todo), y otros suelen tener con más frecuencia congestión, como aquellos alérgicos a ácaros. Por último, con mucha frecuencia suele asociarse conjuntivitis, es decir, afectación ocular con ojos rojos, que lagrimean y pican. La duración las rinitis alérgicas dependerá del factor desencadenante (si son pólenes  pueden ser varios meses en primavera, si son ácaros casi todo el año aunque suelen mejorar en verano, si son hongos de la humedad pueden presentarse crisis tras los días de lluvia, los días húmedos…, si son por animales, pues siempre que se tenga contacto con ellos)

¿Y si no es ni una, ni otra? Rinitis no alérgica-no infecciosa

El término rinitis no alérgica-no infecciosa se aplica a la afección nasal en la que los síntomas son idénticos a la rinitis alérgica pero la causa alérgica se ha excluido. Puede afectar tanto a niños como a adultos, aunque es más frecuente a partir de la tercera década de la vida.
Los desencadenantes de los síntomas de rinitis no alérgica varían y pueden incluir ciertos olores e irritantes del aire, cambios de clima, ciertos medicamentos, determinadas comidas y otras afecciones crónicas.
El diagnóstico de rinitis no alérgica (RNA) se establece cuando se descarta la causa alérgica y para ello es necesario realizar un estudio alergológico en el que se realizan pruebas cutáneas a los aeroalérgenos habituales del medio en el que está el paciente y en algunos casos se pueden necesitar análisis de sangre para determinación en ambos casos de la presencia de inmunoglobulina E específica frente al alérgeno en cuestión.

En la rinitis no alérgica, los síntomas pueden presentarse de forma constante o a modo de crisis, pero incluyen igualmente moqueo, estornudos, congestión nasal, sensación de moco en la garganta (goteo postnasal) que puede incluso irritar la faringe y producir una tos molesta… y no tanto picor en nariz y ojos, que serían más frecuentes en la rinitis alérgica.

El origen o las causas exactas de este tipo de rinitis no se conocen bien, aunque los datos que tenemos actualmente apuntan a factores estimuladores y vasodilatadores sobre los vasos sanguíneos de la nariz o bien una hiperrespuesta de las terminaciones nerviosas nasales similar a la que presentan aquellos pacientes con hiperreactividad bronquial.

Dentro de la rinitis no alérgica se pueden encontrar diferentes presentaciones que ayudan a establecer una clasificación como la siguiente, de las que daremos algún dato:

• Rinitis no alérgica con síndrome eosinofílico (entre un 13 y 33% de las RNA). Su diagnóstico se establece cuando después de tomar una muestra de la mucosa nasal, ésta presenta más de 20% de células blancas del tipo de los eosinófilos.
RhinoProbe: Un método de obtención de células nasales
• Rinitis irritativa-tóxica o por químicos: Provocada por la exposición a agentes irritativos o tóxicos como: sustancias químicas, pegamentos, solventes, perfumes, ambientadores, humo de cigarro, partículas, que actúan a través de mecanismos no inmunológicos y provocan irritación y síntomas.
Productos de limpieza
• Rinitis hormonal: Debidas a cambios hormonales como el ciclo menstrual, el embarazo, los anticonceptivos, después de la menopausia, y otras enfermedades hormonales como hipotiroidismo, acromegalia, etc.
• Rinitis provocada por medicamentos / Rinitis medicamentosa: debida al uso de fármacos como la aspirina, otros AINEs, los beta-bloqueadores, los antihipertensivos tipo inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECAs, como Enalapril), la metildopa, los agentes psicotrópicos, aunque los más frecuentemente relacionados son los descongestionantes nasales cuyo abuso generan tolerancia sobre los receptores alfa adrenérgicos debido a estimulación constante. Marcas tan conocidas como Respir, Respibien, Utabón… que suelen llevar principios activos terminados en –zolina (como la oximetazolina).
Los descongestivos como causa de rinitis medicamentosa
• Rinitis provocada por factores físicos, aire frío y seco. Los cambios de temperatura o de humedad, pasar a un sitio con aire acondicionado, sección de congelados del supermercado, etc., afectan a la mucosa nasal generando la hiperrespuesta de la misma. 
• Rinitis producida por alimentos (o rinitis gustatoria), que se produce tras la ingesta de ciertos alimentos, particularmente condimentados, picantes, chiles o calientes que estimula la liberación de sustancias y las fibras nerviosas nasales. Suelen responder a bromuro de ipratropio.
Los picantes pueden favorecer una respuesta nasal
• Rinitis producida por emociones.
• Rinitis atrófica. Realmente aquí no suele haber inflamación, sino una fosa nasal amplia, sin obstrucción, que puede ser secundaria a una cirugía excesiva, radioterapia, enfermedad granulomatosa crónica y otras.
• Rinitis senil. Al igual que nuestra piel envejece y aparecen arrugas, manchas, etc, los mecanismos regulatorios de la capacidad nasal y la producción de moco pueden ir deteriorándose con la edad y en algunas personas mayores de 60 años, comienzan con “esa gotilla incesante”, que les obliga a tener siempre un pañuelo a mano.

Como podéis ver la patología nasal incluye muchos más actores además de la alergia, pero es fundamental descartar ésta como primera opción con un alergólogo para seguir investigando con otras pruebas o valoración por otros especialistas como nuestros compañeros los otorrinolaringólogos.

Dr. Jaime García Campos.
Médico Especialista en Alergología.
Grupo AlergoMálaga.

martes, 18 de septiembre de 2018

Alergia y trastornos mentales


¿Existe relación entre la alergia y la existencia de trastornos mentales? ¿Puede la sintomatología alérgica verse influenciada por un trastorno mental? Vamos a ver si hay respuestas a estas preguntas.
 La alergia es una enfermedad compleja, en la que participan varios factores que hacen que un organismo presente una reacción exacerbada ante un estímulo que la mayoría de la población tolera. Posee un componente genético (la probabilidad de desarrollar alergia sin antecedentes familiares, es de un 5-15%; si se tiene un hermano alérgico, del 25-35%; si se tiene un progenitor alérgico, del 20-40 %; y si los dos progenitores lo son, del 40-60 %); y otro ambiental, donde se incluyen factores como los alérgenos, las infecciones, la contaminación…, y donde podríamos incluir también los trastornos emocionales, y dentro de estos últimos, sobre todo la ansiedad.
        En nuestra práctica clínica diaria, observamos dos patologías en las que la psique influye en su aparición y/o exacerbación. Por un lado, el asma bronquial (los aficionados al cine recordarán la película La mano que mece la cuna, en la que una de las protagonistas, que padece asma, sufre una crisis ante una situación de intenso estrés); y, por otro lado, las patologías cutáneas, sobre todo la urticaria.

Pero ¿hay estudios publicados al respecto?

Si realizamos una revisión, no tardamos en apreciar que está más que documentado que la ansiedad y la depresión son dos patologías asociadas a las enfermedades alérgicas. Como ejemplo, un estudio realizado en nuestro país y recientemente publicado (Anxiety, Depression and Asthma control: changes after standarizedtreatment, J. Allergy Clin Immunol Pract. 2018), en el que se observó a un grupo de pacientes con asma bronquial moderado-severo, al que se realizó pruebas espirométricas, junto a cuestionarios de calidad de vida y de sintomatología ansioso-depresiva. Se evaluaron una primera visita y a los 6 meses de tratamiento. Los resultados fueron claros: el porcentaje de pacientes con sintomatología de ansiedad/depresión pasó del 24,2%/12%, respectivamente, en la primera visita, al 15, 3%/8,1 %, a los 6 meses de tratamiento, coincidiendo con una mejoría en las pruebas espirométricas. Es decir, cuando mejoraron clínicamente de su asma, mejoraron de su trastorno mental.
En otro estudio (Severity of allergic rhinitis impacts sleepand anxiety: results from a largeSpanish cohort. Clin Transl Allergy. 2018) realizado también en nuestro país sobre rinitis alérgica y ansiedad/depresión, se concluyó que la rinitis alérgica tiene un gran impacto en la sintomatología de estos trastornos, afectando a la calidad de vida y al sueño y, como era de esperar, es peor en pacientes con clínica severa, independientemente de si la presencia de los síntomas es perenne o estacional.
       Respecto a la urticaria crónica, nos encontramos con más de lo mismo, pero con unos porcentajes de asociación aún más altos. Los pacientes con urticaria crónica tienen el doble de incidencia de trastornos de ansiedad, depresión y del sueño que el resto de la población general. En un estudio realizado en Alemania (High Prevalence of mental disorders and emotional  distress in patients withchronic spontaneous urticaria. Acta Derm Venerol. 2011), los resultados concluyeron que el 48% de los pacientes con urticaria crónica presentaban uno o más trastornos psicosomáticos, siendo el más frecuente la ansiedad, seguido de la depresión. Similares resultados se han observado también para la dermatitis atópica.
       Concluyendo, cuando se valora a un paciente que acude a una consulta, no debe dejarse de lado el componente emocional, ya que no pocas veces será el agravante e incluso desencadenante de su sintomatología.

Dra. Rocío de la Higuera Artesero
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

lunes, 3 de septiembre de 2018

La Homeopatía en el tratamiento de la Rinitis Alérgica.

Echando la vista atrás, no puedo precisar exactamente en qué momento decidí que quería hacer Medicina, pero quizá haga casi 20 años mientras cursaba el bachillerato de Ciencias de la Salud.
No sería hasta la entrada en la carrera cuando me explicaron que Medicina, deriva del latín mederi que significa curar, y que hoy en día se entiende por ella como la ciencia dedicada al estudio de la salud y las enfermedades del ser humano, su diagnóstico, tratamiento y prevención.

El tema que os presento hoy es la homeopatía, que aunque nunca ha dejado de ser polémico para la sociedad científica, desde abril de 2018 ha vuelto a plasmarse en los periódicos y noticiarios tras la publicación del BOE Orden SSI/425/2018, en el que se regula la autorización, registro y condiciones de dispensación de los ‘medicamentos homeopáticos’ en referencia al Real Decreto 1345/2007, y concretamente me interesa su artículo 14, donde para autorizarlo debe ser eficaz en las indicaciones terapéuticas aprobadas, y según su artículo 19, se denegará cuando no se justifique suficientemente la eficacia terapéutica.
BOE 28 de Abril de 2018
La homeopatía se define como un método terapéutico ideado por Samuel Hahnemann a principios del s.XIX, que usa preparaciones de sustancias cuyos efectos cuando se administran en personas sanas generan el mismo efecto que los síntomas de la enfermedad a tratar, y se basa en tres principios: 1) lo igual trata a lo igual, 2) el uso de la mínima dosis y 3) la individualización.
Samuel Hahnemann
El principal debate en cuanto al uso o no de la homeopatía deriva de su efectividad, dicho de otro modo de si cura realmente o no, particularmente debido al concepto de la potenciación en el que se utilizan diluciones sucesivas de las sustancias en agua (1D = 1 entre 10 o 1C = 1 entre 100). 
Preparados C30, diluciones imposibles.
Por tanto un preparado que registre que una sustancia está diluida 12C, significa que se han realizado 12 diluciones sucesivas de 1 parte entre 100, o lo que es lo mismo que habría 1 parte de la sustancia original entre 1.000.000.000.000.000.000.000.000 partes de agua, cercano a la constante de Avogadro (6.022 x10^23), por la que la probabilidad real de que se encuentre algo del producto original en el preparado es aproximadamente cero. Aquí la homeopatía hace referencia a “virtud de memoria del agua”, a la nanotecnología incluso a la física cuántica, sin haberse demostrado aún ninguna teoría sobre su aparente funcionamiento.
Número de Avogadro.
Siempre que hay un debate entre medicina convencional y medicina alternativa, los partidarios de esta última hacen referencia a la ‘existencia de artículos y ensayos clínicos que demuestran su eficacia’, pero que casi siempre son publicados solamente en revistas propias de su campo, y además tenemos que tener en cuenta que no vale cualquier artículo, ni cualquier ensayo para justificar la evidencia clínica. Pero vayamos a los números…

Al igual que cuando cualquiera de nosotros queremos buscar algún tema en internet usamos un buscador (como Google por ejemplo), cuando los médicos y otros profesionales de la salud queremos investigar y ahondar sobre una determinada enfermedad o sus tratamientos tenemos buscadores específicos como por ejemplo PubMed que recoge desde hace más de 50 años artículos de casi 5000 revistas y más de 70 países.

Si buscamos solamente la palabra ‘homeopathy’ (que estaría abierto a cualquier enfermedad y tratamiento), nos da 5685 resultados, y si añadimos la palabra ‘allergy’ nos quedamos en 272. En cambio si buscamos el principal tratamiento etiológico de la rinitis y asma alérgica que sería la inmunoterapia (immunotherapy allergy) nos da 29619 resultados.

El primero de aquellos 272 resultados (Homeopathy for Allergy Rhinitis: A systematic Review) es el que he seleccionado para mostraros qué hay de verdad en el tratamiento de la rinitis alérgica con homeopatía a día de hoy. Se trata de un artículo de revisión de 2016, en el que los autores han realizado múltiples búsquedas, en distintos buscadores médicos en los últimos 50 años, recogiendo un total de 937 publicaciones, de las cuales haciendo un escrupuloso análisis sobre la evidencia clínica de los mismos se quedan solo con 11 ensayos ‘buenos’ (porque son como recomienda la investigación científica: aleatorizados, doble-ciego y controlados con placebo).

De estos 11 ensayos hay 6 que usan isopatía (un tipo de homeopatía en la que se utiliza el agente causal para preparar el tratamiento) donde utilizan diluciones de pólenes de abedul, gramíneas y otros alérgenos, y en los otros 5 preparaciones homeopáticas de los que 4 de ellos utiliza Galphimia glauca.
Galphimia glauca o Calderona amarilla
 Cuando los autores profundizan en la calidad metodológica de estos ensayos advierten que es pobre y que presentan un elevado sesgo a distintos niveles, por lo que de estos 11 estudios, solo pueden contemplar para su análisis final tres de ellos, que son del mismo autor (Wiesenauer, en 1985, 1990 y 1995). Estos tres estudios utilizan una formulación o preparado homeopático a base de Galphimia glauca una planta (también conocida con el nombre de Calderona amarilla) de la que se han estudiado principios activos con propiedades anti-inflamatorias, antiasmáticas y ansiolíticas.
En estos estudios se hace un seguimiento del tratamiento de los pacientes con este preparado, comparándolos con otros en los que se administra placebo, durante 4 semanas, evaluando síntomas oculares y nasales entre ambos grupos a las 2 y 4 semanas, concluyendo un discretísimo efecto en la mejoría de estos síntomas.

Los autores de esta revisión sistemática concluyen que la limitada calidad de la evidencia hace difícil extrapolar sus efectos y que solo los tres estudios con Galphimia glauca parecen tener algún efecto en la mejoría de los síntomas de rinitis alérgica.

Yo añado como conclusión personal que estamos hablando de que en 50 años se recogen unos 900 artículos, de los cuales solamente 3 de ellos han considerado como válidos o merecedores de prestarles atención en base a su calidad metodológica, pero que son del mismo autor (Wiesenauer), con un solo tipo de producto (Galphimia glauca), que en total no llegan ni a 500 pacientes, que fueron evaluados solamente durante 4 semanas, y en los cuales el efecto encontrado fue de una discreta mejoría respecto a placebo, siendo el más reciente de estos estudios hace más de 20 años y no se ha vuelto a publicar nada más después.
Gránulos o glóbulos de azúcar de la homeopatía
Para los “creyentes en la homeopatía” y el “a mí me funcionó”, solo les puedo decir que cuando la homeopatía siga el rigor científico, los ensayos clínicos bien diseñados, aleatorizados, doble-ciego, controlados con placebo, con un buen número de pacientes, seguimiento clínico a largo plazo… y un largo etcétera que avale su eficacia, entonces hablamos.

Dr. Jaime García Campos.
Médico Especialista en Alergología.
Grupo AlergoMálaga.

martes, 3 de julio de 2018

Hongos de interés en alergia

Cada vez que un paciente acude a un alergólogo refiriendo ser “alérgico a la humedad”, respiro hondo. Me toca hacerle entender que la “humedad” como tal, no es más que vapor de agua y que no puede producir alergia… aunque sí es una condición ambiental que favorece su desarrollo frente alérgenos que proliferan cuando es elevada, como por ejemplo ocurre con los ácaros del polvo y con los hongos (estos últimos tal vez algo más desconocidos).
Condensación en cristal de la humedad ambiental
       Los hongos constituyen un reino de seres vivos independiente, el reino Fungi, caracterizado por su gran heterogeneidad. La característica fundamental que los diferencia de los vegetales, es la ausencia de clorofila. Por este motivo, han de vivir en simbiosis con otros seres vivos o como parásitos, ya que no pueden realizar la función fotosintética. Para profundizar en el conocimiento de este reino, os animo a leer cualquier tratado de biología. Pero, en esta entrada a nuestro Blog para pacientes, creo que os puede interesar más las características de las alergias respiratorias desencadenadas por los hongos ambientales.

Los hongos desencadenan reacciones de hipersensibilidad de diferentes tipos, las más frecuentes mediante mecanismos mediados por la IgE (es decir el mismo mecanismo que origina el resto de alergias por ácaros, pólenes, alimentos…).

La más importante es la afectación de la vía respiratoria inferior, la inhalación de esporas fúngicas en pacientes sensibilizados, puede inducir crisis de asma. Pero también rinitis y conjuntivitis. Existe evidencia científica entre la asociación de asma grave y la exposición a esporas fúngicas o sensibilización a mohos. Se ha demostrado la relación que existe entre brotes epidémicos de asma en días de tormenta porque se asocia con altos niveles fúngicos atmosféricos, ya que las turbulencias aéreas en esos días movilizan mohos y pólenes.

Las pruebas diagnósticas no difieren de las realizadas para otros alérgenos, fundamentalmente los pricks cutáneos (muy sensibles) y la determinación de IgE específica (análisis de sangre).
Las pruebas demuestran que el moho Alternaria es la causa principal de sensibilización fúngica en Europa, y que ello se asocia con el desarrollo de rinitis alérgica y asma, así como su persistencia y gravedad.
Esporas de Alternaria
        Hay profesiones que pueden facilitar la sensibilización a estos alérgenos, jardineros, agricultores, leñadores … pero también los que trabajan en ambientes interiores, como personal de limpieza y mantenimiento de edificios, trabajadores de industrias contaminantes, y producción de algunos alimentos: embutidos (Penicillium spp crecen sobre la superficie durante la fermentación), quesos curados (Penicillium roquefort, Penicillium camembert, cabrales…). Otras enfermedades pulmonares por hongos también se asocian a determinadas profesiones, como las neumonitis de empleados de la industria del corcho, personal de mercados o almacenes de frutas y verduras, los expuestos a aires acondicionados…
Alternaria creciendo en tomate
      También se ha descrito que fumar marihuana puede inducir una sensibilización a Aspergillus que suele estar presente en el material usado para fumar.

Aspergillus spp
Aspergillus colonizando rebanadas de pan
Pero, ¿dónde están los hongos? Pueden estar en cualquier sitio, en el exterior o en el interior de edificios, medios de transporte, colegios, así que estar expuestos a ellos resulta inevitable, pero la mayor o menor concentración es variable. La mayor concentración en el exterior suele ser en los meses de verano, cuando la temperatura y la humedad son más elevadas. También en zonas con vegetación abundante, aunque en las zonas urbanas no se libran, ya que parece que factores ambientales como la contaminación favorecen la irritación de las mucosas respiratorias y favorecen la penetración de partículas fúngicas.

¿Qué podemos hacer para evitarlos? No existe, en condiciones naturales, ningún espacio interior o exterior completamente libre de hongos, pero si se pueden encontrar en niveles bajos o aceptables que no causen problemas a los alérgicos. Lo habitual es que empiecen a multiplicarse en primavera, llegan al máximo en verano hasta principios de otoño. 

- Se debería recomendar a los alérgicos limitar su estancia en el exterior en zonas rurales o boscosas, parques y jardines en días muy ventosos o de tormentas “secas”. 
- No manipular granos de cereales almacenados, establos…
- Medidas encaminadas a reducir la humedad dentro de las casas, sótanos y garajes, favoreciendo la ventilación exterior y exposición solar.
- Bajantes y conducciones de agua herméticos.
- Extractores en cocinas y baños.
- Ojo con la conservación de alimentos perecederos en neveras y despensas, e intentar reducir el número de plantas de interior.
Limón colonizado por Penicillium

Dra. Gloria Requena Quesada.
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga