Mostrando entradas con la etiqueta málaga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta málaga. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de noviembre de 2019

Inmunodeficiencias primarias: cuándo sospecharlas y cómo actuar

Las inmunodeficiencias primarias son un conjunto muy amplio de patologías que podemos englobar dentro de las enfermedades raras. No obstante, los profesionales sanitarios, y especialmente los que nos dedicamos a la alergología, debemos tener en cuenta que esto no significa que no vayamos a encontrarnos con algún caso en nuestras consultas.
Iniciaré esta entrada del blog describiendo un caso muy común: niño de un año de edad que acude con sus padres porque presenta lesiones en piel eccematosas, que le pican mucho, y su pediatra ha visto en la analítica una elevación de dos marcadores: IgE total y eosinófilos. En un principio, los padres pensarán que se trata de algún trastorno alérgico, que puede deberse a algún alimento que el pequeño esté consumiendo; el alergólogo o el pediatra pueden estar sospechando una dermatitis atópica. Aunque esto es lo más frecuente, puede que haya algo más detrás de estos síntomas y signos iniciales, y sólo una buena historia clínica y una exploración física completa nos ayudarán a afinar el diagnóstico.
Eccemas característicos de dermatitis atópica pueden aparecer en otras enfermedades
     Hablamos de inmunodeficiencia cuando nos encontramos ante un estado patológico del organismo que se caracteriza por una disminución cualitativa o cuantitativa de las funciones del sistema inmunitario. En el caso de las inmunodeficiencias primarias (IDP), se incluyen más de 300 patologías diferentes, que afectan en su conjunto a uno de cada 2000 recién nacidos vivos, y cuyas manifestaciones clínicas son muy variadas. La mayoría implican mayor susceptibilidad a infecciones, pero también pueden manifestarse mediante alergias, inflamación, autoinmunidad y/o neoplasias linfoides. Sólo para ilustrar un poco la complejidad de estos procesos, y sin ánimo de que nadie aprenda este listado, las IDP se clasifican en los siguientes tipos:

1.- Inmunodeficiencias combinadas (de células T y B).
2.- Inmunodeficiencias predominantes de anticuerpos.
3.- Deficiencias de fagocitos.
4.- Deficiencias de complemento.
5.- Otras inmunodeficiencias bien definidas.
6.- Enfermedades autoinmunes y de desregulación.
7.- Enfermedades autoinflamatorias.
8.- Defectos de la inmunidad innata.
9.- Fenocopias de inmunodeficiencias.
Las IDP suelen implicar mayor susceptibilidad a infecciones
     Ahora que estamos viendo la complejidad de estas enfermedades, y si además sabemos que podemos confundirlas con otro grupo de patologías (como las alergias), ¿cómo sospecharlas?

Existen una serie de señales de alarma que deben alertarnos y que nos ayudarán a orientar nuestro diagnóstico. En los niños (lo más frecuente es diagnosticar las IDP antes de los 18 años de edad), las principales son las siguientes:

1.- Al menos 3 episodios de otitis media aguda en un periodo de 6 meses, o 4 en un año.
2.- 2 o más neumonías en un mismo año, o más de 3 neumonías en su vida.
3.- 2 o más sinusitis graves (que requieran tratamiento intravenoso) en un año.
4.- 2 o más abscesos cutáneos profundos u orgánicos.
5.- Infecciones habituales de curso grave (con ingreso para tratamiento intravenoso).
6.- 2 infecciones profundas o más, incluida la septicemia.
7.- 2 o más meses tomando antibióticos con pocos resultados.
8.- Historia familiar de IDP o infecciones recurrentes.
9.- Retraso pondoestatural.
10.- Aftas persistentes o recurrentes.

Además de estas señales de alarma, otros factores que debemos considerar en los niños son:
1.- 2 o más procesos autoinmunes.
2.- Caracteres dismórficos (asociados a infecciones).
3.- Infecciones postvacunales (vacunas de virus atenuados).
4.- Retraso en la caída del cordón umbilical (después de las 4 semanas de vida).
5.- IgE > 2000 UI/L (además de afectación cutánea e infecciones de repetición graves).
6.- Fiebre con sospecha de periodicidad. Inflamación. 
Señales de Alarma de IDP en niños
 En adultos, tendremos en cuenta las siguientes situaciones:
1.- 4 o más infecciones que requieran antibióticos en un año (otitis, bronquitis, sinusitis, neumonía…).
2.- Infecciones recurrentes, o infección que requiera terapia antibiótica muy prolongada.
3.- 2 o más infecciones bacterianas graves (osteomielitis, meningitis, septicemia, celulitis).
4.- 2 o más neumonías demostradas radiológicamente en un periodo de 3 años.
5.- Infecciones de localización poco habitual o por gérmenes poco comunes.
6.- Historia familiar de IDP.

Pese a todo, no hay que olvidar que las inmunodeficiencias más frecuentes son las secundarias, y que son debidas a neoplasias, gérmenes (VIH…), fármacos (quimioterápicos…), cromosomopatías o malnutrición, entre otros. 
El VIH es una de las causas más conocidas de inmunodeficiencias secundarias
Al igual que para cualquier otra patología, una historia clínica completa y correcta será lo más útil cuando sospechemos una IDP. No debemos olvidar preguntar por los antecedentes familiares, la existencia de consanguineidad en la familia, la edad de inicio de la clínica, las infecciones que haya presentado el paciente…
La exploración física también debe ser completa y concienzuda, buscando la existencia de retraso pondoestatural, rasgos fenotípicos característicos de ciertos síndromes (aunque pueden ser sutiles en niños pequeños y difíciles de detectar para quien no esté acostumbrado), presencia de eccemas, petequias, abscesos, hipertrofia o ausencia de amígdalas, dolor articular o alteraciones óseas…
Como pruebas complementarias, lo que cualquier médico debe pedir como primera línea es un hemograma completo (se puede detectar una disminución anómala de las células sanguíneas o un aumento de eosinófilos) y una cuantificación de inmunoglobulinas (IgA, IgG, IgM, IgE). Tras ello, la situación ideal es la derivación a un inmunólogo clínico, ya que el diagnóstico y tratamiento precoz de las IDP disminuirá la morbi-mortalidad de los pacientes, y aumentará y mejorará tanto su esperanza como calidad de vida.
Hemograma completo y cuantificación de inmunoglobulinas
  Para finalizar, quiero mencionar de manera especial a la doctora Elena Seoane Reula, médico especialista en inmunología, así como en alergología, y que realiza su labor asistencial en el Hospital Regional Universitario Gregorio Marañón de Madrid. Es una excelente profesional y una gran persona, gracias a quien he aprendido gran parte de lo que sé en relación con las IDP. El contenido de esta entrada del blog está basado principalmente en una ponencia suya que tuve la suerte de disfrutar el pasado mes de octubre en el último Simposio Internacional de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica.

Dr. Óliver Alexis Muñoz Daga
Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

martes, 2 de octubre de 2018

Alergia a contrastes yodados: mitos y realidades


El yodo o iodo​ es un elemento químico muy importante dentro de la fisiología del ser humano, ya que como oligoelemento es esencial para el buen funcionamiento de la glándula tiroides y la formación de la hormona tiroidea.
Glándula Tiroides 
     En medicina el yodo tiene múltiples usos, ya que se puede administrar como suplemento dietético en situaciones carenciales, ya sea por falta de ingesta o por aumento de las necesidades del mismo (como en el embarazo, lactancia…), también se puede emplear como antiséptico o desinfectante (como antiguamente la tintura de yodo y hoy en día la povidona yodada), y aplicaciones como su empleo en pruebas de imagen diagnósticas como los medios de contraste radiológico (contrastes yodados) o medicina nuclear (yodo radiactivo I131), o bien en el tratamiento del cáncer de tiroides también con yodo radiactivo I131.

Sal Yodada
Una de las alergias que nos encontramos con cierta frecuencia en nuestras consultas son las reacciones por medios de contraste yodado, que se utilizan para la realización de pruebas de imagen (tomografía axial computerizada –conocido como ‘escáner’ o TAC-, cateterismos, urografías, arteriografías…) y que son la 3º causa de alergia a fármacos, tras la alergia a antibióticos betalactámicos y los antinflamatorios no esteroideos (AINES).
Omnipaque (Iohexol) uno de los contrastes yodados más utilizados 
Las reacciones alérgicas a contrastes pueden ocurrir de forma:

 - Inmediata durante la infusión del contraste y realización de la prueba de imagen
 - No inmediata que puede ocurrir, desde 1 hora a incluso días después de su realización.

Una vez ocurrida una reacción, habrá que realizar un adecuado estudio alergológico para conocer qué contrastes yodados evitar y cuáles se toleran para utilizar como alternativa.

Para ello, cuando acudas a consulta, tu alergólogo te realizará una historia clínica, preguntando hace cuánto ocurrió la reacción, el tipo de síntomas ocurridos (calor, enrojecimiento, picor, aparición de ronchas/habones, inflamación/angioedema…), en cuánto tiempo aparecieron (durante la administración del contraste, en la primera hora, varias horas después…), cómo se resolvieron los síntomas y el nombre del contraste utilizado.
A continuación, se realizarán pruebas cutáneas con los distintos tipos de contrastes yodados disponibles en el mercado y posteriormente, si hay un resultado negativo, probaremos este contraste mediante una prueba de exposición controlada con dosis ascendentes para comprobar que hay  buena tolerancia y que se puede usar en el futuro.
Imágenes de TC Torácico sin contraste
Mitos a desterrar

1. Ya no puedo usar la povidona yodada (Betadine®): FALSO. Aunque ambos productos lleven yodo en su composición, la reacción alérgica no se desarrolla al elemento químico en cuestión, sino a la molécula completa en el que se integra. De este modo, el hecho de tener una alergia a un contraste radiológico yodado, no implica que se sea alérgico al yodo antiséptico ni que se tenga que evitar el mismo. Por otra parte, hay personas que de forma contraria pueden presentar una dermatitis de contacto alérgica al yodo antiséptico y esta condición tampoco es óbice para prohibir a priori el uso de un contraste radiológico yodado si no se han presentado reacciones previas con ellos.
Tintura de Yodo y Povidona Yodada
2. Ya no puedo usar ningún medio de contraste: FALSO. Los medios de contraste paramagnéticos utilizados para la realización de resonancias magnéticas nucleares (RMN) -empleadas principalmente para visualizar tejidos blandos como músculos, vísceras, cerebro…-, así como los contrastes baritados (formulados a partir del metal llamado bario, como sulfato de bario) –utilizado fundamentalmente para estudios del aparato digestivo como el tránsito esófago-gástrico-duodenal, que se conoce más popularmente como –papilla o batido- se pueden realizar sin ningún problema.

3. No puedo comer marisco o alimentos ricos en yodo: FALSO, podrás mantener tu dieta habitual. Otros alimentos ricos en yodo además del marisco, son los pescados, la sal marina yodada, productos lácteos, vegetales como las patatas y en las algas como las del sushi.
El marisco es uno de los grupos de alimentos ricos en yodo.
4. No puedo utilizar yodo radiactivo para un estudio tiroideo: FALSO, puedes utilizar este compuesto al no estar relacionado con los contrastes yodados.

Y recuerda, ante la sospecha de una reacción alérgica a un contraste yodado (o a cualquier fármaco o medicamento) un estudio alergológico correcto es primordial para confirmar o descartar la naturaleza de esa reacción, y si así lo fuera darte una alternativa segura para tus futuros estudios de imagen con este tipo de contrastes.

Dra. Teresa Posadas Miranda
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

martes, 18 de septiembre de 2018

Alergia y trastornos mentales


¿Existe relación entre la alergia y la existencia de trastornos mentales? ¿Puede la sintomatología alérgica verse influenciada por un trastorno mental? Vamos a ver si hay respuestas a estas preguntas.
 La alergia es una enfermedad compleja, en la que participan varios factores que hacen que un organismo presente una reacción exacerbada ante un estímulo que la mayoría de la población tolera. Posee un componente genético (la probabilidad de desarrollar alergia sin antecedentes familiares, es de un 5-15%; si se tiene un hermano alérgico, del 25-35%; si se tiene un progenitor alérgico, del 20-40 %; y si los dos progenitores lo son, del 40-60 %); y otro ambiental, donde se incluyen factores como los alérgenos, las infecciones, la contaminación…, y donde podríamos incluir también los trastornos emocionales, y dentro de estos últimos, sobre todo la ansiedad.
        En nuestra práctica clínica diaria, observamos dos patologías en las que la psique influye en su aparición y/o exacerbación. Por un lado, el asma bronquial (los aficionados al cine recordarán la película La mano que mece la cuna, en la que una de las protagonistas, que padece asma, sufre una crisis ante una situación de intenso estrés); y, por otro lado, las patologías cutáneas, sobre todo la urticaria.

Pero ¿hay estudios publicados al respecto?

Si realizamos una revisión, no tardamos en apreciar que está más que documentado que la ansiedad y la depresión son dos patologías asociadas a las enfermedades alérgicas. Como ejemplo, un estudio realizado en nuestro país y recientemente publicado (Anxiety, Depression and Asthma control: changes after standarizedtreatment, J. Allergy Clin Immunol Pract. 2018), en el que se observó a un grupo de pacientes con asma bronquial moderado-severo, al que se realizó pruebas espirométricas, junto a cuestionarios de calidad de vida y de sintomatología ansioso-depresiva. Se evaluaron una primera visita y a los 6 meses de tratamiento. Los resultados fueron claros: el porcentaje de pacientes con sintomatología de ansiedad/depresión pasó del 24,2%/12%, respectivamente, en la primera visita, al 15, 3%/8,1 %, a los 6 meses de tratamiento, coincidiendo con una mejoría en las pruebas espirométricas. Es decir, cuando mejoraron clínicamente de su asma, mejoraron de su trastorno mental.
En otro estudio (Severity of allergic rhinitis impacts sleepand anxiety: results from a largeSpanish cohort. Clin Transl Allergy. 2018) realizado también en nuestro país sobre rinitis alérgica y ansiedad/depresión, se concluyó que la rinitis alérgica tiene un gran impacto en la sintomatología de estos trastornos, afectando a la calidad de vida y al sueño y, como era de esperar, es peor en pacientes con clínica severa, independientemente de si la presencia de los síntomas es perenne o estacional.
       Respecto a la urticaria crónica, nos encontramos con más de lo mismo, pero con unos porcentajes de asociación aún más altos. Los pacientes con urticaria crónica tienen el doble de incidencia de trastornos de ansiedad, depresión y del sueño que el resto de la población general. En un estudio realizado en Alemania (High Prevalence of mental disorders and emotional  distress in patients withchronic spontaneous urticaria. Acta Derm Venerol. 2011), los resultados concluyeron que el 48% de los pacientes con urticaria crónica presentaban uno o más trastornos psicosomáticos, siendo el más frecuente la ansiedad, seguido de la depresión. Similares resultados se han observado también para la dermatitis atópica.
       Concluyendo, cuando se valora a un paciente que acude a una consulta, no debe dejarse de lado el componente emocional, ya que no pocas veces será el agravante e incluso desencadenante de su sintomatología.

Dra. Rocío de la Higuera Artesero
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

miércoles, 18 de julio de 2018

Peligro en las piscinas: las avispas

¿Os habéis fijado en esas incómodas avispas que merodean por la ducha y el bordillo de las piscinas? Hoy vamos a hablar de ellas, de cómo reaccionar ante una picadura y cómo saber si somos alérgicos.
Avispa papelera o Polistes dominula muy frecuente en nuestras piscinas
Aproximadamente, el 3% de la población sufre reacciones alérgicas generalizadas por el veneno de abejas y avispas. Se estima que tres o cuatro personas fallecen al año por esta causa, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). En los últimos diez años la incidencia de reacciones alérgicas graves se ha incrementado en un 20%.

¿Sabéis diferenciar una abeja de una avispa?

Las avispas tienen un aguijón liso y retráctil, que sale con facilidad de la piel, por eso pueden picar varias veces. Las abejas tienen, en cambio, un aguijón fijo y aserrado, con ganchos, que quedan anclados tras la picadura, provocando su evisceración y su muerte, ya que la glándula del veneno está unida al intestino. Por ello, las abejas solo pueden picar una vez.    
Mucho cuidado con las avispas. Cuando una avispa pica, libera una feromona que incita a otros miembros de la colonia a picar, por lo que es aconsejable, en caso de picadura, alejarse rápidamente de la zona para evitar un ataque masivo.
A la izquierda una abeja y a la derecha una avispa
La función de las abejas en la naturaleza es la polinización de las plantas, por ello tienen ese aspecto “peludo” tan característico, como los abejorros, para recolectar el polen. Son herbívoras, ya que se alimentan fundamentalmente de néctar. Las avispas son cazadoras y depredadoras de insectos, son omnívoras, comen de todo. Hay que tener especial cuidado con no dejar restos de comida que puedan atraerlas.
Cuidado con las comidas campestres: recoged todo al terminar
¿Qué debo hacer si me pican?

Se aconseja lavar la herida con agua y jabón, aplicar compresas frías o hielo.
Aplicar frío reduce la inflamación y el picor
Si la picadura es de abeja, debe retirarse el aguijón lo más rápidamente posible, sin presionar sobre el saco que contiene el veneno porque podríamos inocular una mayor cantidad. Para ello, podríamos ayudarnos de una tarjeta.
En principio, no debemos alarmarnos, ya que la mayoría de las reacciones a la picadura suelen ser locales, con picor, dolor, enrojecimiento e inflamación alrededor de la zona inoculada.
Cuando el área de inflamación es mayor de 10 centímetros de diámetro, la reacción no se considera normal, y puede ser indicativo de futuras reacciones alérgicas generalizadas, con lesiones a distancia, dificultades para respirar, mareo, síntomas digestivos, etc. Es decir, lo que constituye una reacción alérgica generalizada grave o anafilaxia.

Así, si la inflamación local de la picadura es grande, va a ser necesario el uso de antihistamínicos orales y corticoides en crema o sistémicos para aliviar los síntomas. Si la picadura ha tenido lugar en la boca u orofaringe el paciente, debe acudir a las urgencias más cercanas, para vigilar una posible evolución a una obstrucción de la vía respiratoria.
En las reacciones generalizadas, si solo se afecta la piel, suelen ser suficientes los antihistamínicos y corticoides sistémicos, pero en las anafilaxias es necesario administrar adrenalina intramuscular de forma inmediata: un tratamiento esencial que puede salvarnos la vida.

Unos consejos imprescindibles para evitar la exposición:
Nido de avispas
⦁ No se acerque a panales de abejas ni a nidos de avispas.
⦁ Nunca haga movimientos bruscos. Si una abeja o avispa se posa sobre alguna parte de su cuerpo, no intente matarla ni espantarla; permanezca quieto o haga solo movimientos lentos hasta que se aleje.
⦁ No manipule frutas y en general comidas al aire libre. No se acerque a los cubos de basura en la calle.
⦁ Si deja ropa en el suelo, sacúdala antes de ponérsela, pues puede haber alguna avispa entre los pliegues.
⦁ Evite caminar descalzo, así como hacerlo por huertos o cualquier área con abundantes flores.
⦁ Durante la época de actividad (mayo a septiembre) use ropa de colores poco llamativos y evite perfumes y espráis para el cabello cuando salga al campo.
⦁ No pode árboles ni siegue césped o setos durante la época de actividad.
⦁ Las colisiones con estos insectos pueden causar picaduras; por lo tanto, evite correr o montar a caballo, en bicicleta o en moto, en áreas en que haya abundancia de flores. Un coche descapotable puede ser especialmente peligroso.
⦁ Dentro de recintos cerrados mantenga una red para atrapar cualquier insecto volador que penetre; también es útil el manejo de insecticidas.

Siempre que tengamos una reacción local mayor de 10 cm, debemos acudir a un alergólogo. Si se confirmase mediante pruebas la existencia de una alergia, se realizarán una serie de recomendaciones, entre ellas la de llevar encima un autoinyector de adrenalina en situaciones de riesgo y valorar la necesidad de vacunarse: el único tratamiento curativo disponible a día de hoy.
Reacción local extensa tras picadura (foto del Dr. Lluis Marqués)
Para finalizar, os dejamos un folleto explicativo de gran interés avalado por la SEAIC, y para profundizar en la información, la página web: www.alergiaabejasyavispas.com

Dra. Clara Isabel Pérez Padilla.
Médico Especialista en Alergología.
Grupo AlergoMálaga.

jueves, 15 de febrero de 2018

Doctor, ‘me sienta mal el gluten’. ¿Qué soy, alérgico, intolerante o celiaco?


Vamos a comenzar con unas nociones básicas sobre qué es el gluten. El gluten es una glucoproteína que se encuentra en cereales de consumo tan habitual como el trigo, la cebada, el centeno o la avena, y en otros de consumo menos frecuente como la espelta, el kamut (trigo salvaje) y el triticale (cereal mezcla de trigo y centeno). A su vez, el gluten está compuesto por otras dos glucoproteínas: la gliadina y la glutenina.
Principales cereales con gluten
       El gluten es el responsable de la elasticidad de la masa de la harina, lo que permite que, junto con la fermentación, el pan adquiera volumen y esa textura esponjosa.

¿Qué es la enfermedad celíaca?
     Es una enfermedad autoinmunitaria caracterizada por una intolerancia permanente y crónica al gluten. La padecen personas que están predispuestas genéticamente y se caracteriza por una lesión de la mucosa del intestino delgado que provoca una atrofia de las vellosidades intestinales. Esta atrofia produce una inadecuada absorción de los nutrientes de los alimentos que tomamos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas), con los consiguientes problemas asociados para la salud.
Daño progresivo de las vellosidades intestinales en la celiaquía
  La prevalencia de la enfermedad celíaca en España es aproximadamente de una por cada cien personas. Esto la convierte en la enfermedad crónica intestinal más frecuente en nuestro país. Además, su componente genético justifica que pueda haber más de un paciente celíaco dentro de una misma familia. A pesar de ser la forma de sensibilidad al gluten más estudiada y mejor conocida, se estima que todavía hoy seis de cada siete celíacos pueden están sin diagnosticar.
     ¿Qué síntomas produce? Diarrea crónica, hinchazón abdominal, estreñimiento, náuseas y vómitos, anemia, debilidad generalizada, erupciones cutáneas, estreñimiento, dolor de cabeza, alteraciones del esmalte dental, raquitismo, fracturas espontáneas, etc. Y, ojo, incluso infertilidad.
   El diagnóstico de la enfermedad celiaca implica análisis sanguíneos de serología y a veces de genética, seguidos en muchas ocasiones de una biopsia del intestino delgado, y una clara evidencia en la reducción o eliminación de los síntomas cuando se está realizando una dieta libre de gluten. El paciente debe de estar consumiendo su dieta regular con gluten para un diagnóstico inicial preciso, el cual es realizado habitualmente por un médico especialista en el aparato digestivo. En la actualidad hay estudios en marcha de biomarcadores para alcanzar el diagnóstico sin la necesidad de estar consumiendo gluten.
      El tratamiento es la dieta estricta sin gluten durante el resto de la vida.

¿Y la alergia gluten, qué es?
            La alergia al gluten afecta a una proporción muy baja de la población y puede desarrollarse a cualquier edad. Se produce por una respuesta inmunológica de hipersensibilidad inmediata mediada por IgE.
            Su modo de presentación es muy diverso: desde un simple “sarpullido” alrededor de la boca (habones periorales), hasta el cuadro más grave de alergia, el shock anafiláctico. A diferencia de otras afecciones relacionadas con el gluten, los síntomas de una alergia al gluten son de inicio brusco, a los pocos minutos de tomar el alimento, pudiendo desencadenar una situación clínica grave de forma muy rápida. Como por ejemplo: vómitos, dolor abdominal, diarrea, sangrado digestivo, asma, tos, laringitis, rinitis, conjuntivitis, urticaria, edema o inflamación facial, lingual, palpebral, etc. En algunos pacientes, los síntomas solo se desencadenan asociados a ciertos cofactores, como el ejercicio físico.
Urticaria, presión faríngea, dificultad para respirar...
    El diagnóstico de las alergias alimentarias lo lleva a cabo el médico especialista en alergología. Normalmente mediante una prueba cutánea en prick y/o analítica de sangre para determinar la IgE específica a los cereales y a la gliadina, siendo en ocasiones necesaria la prueba de exposición oral controlada con el alimento en un centro hospitalario.
      El tratamiento consiste también en realizar una dieta estricta sin los cereales implicados, ya que siempre sobrevuela el riesgo de sufrir una reacción grave. En el caso de que el diagnóstico sea durante la edad infantil, será mayor la posibilidad de superar esta alergia con el paso del tiempo.

            Pues yo tengo los mismos síntomas que un celiaco, pero me han dicho que soy sensible al gluten NO celiaco…
Evitar alimentos con gluten es el único medio diagnóstico
            Es una enfermedad de nuevo cuño que guarda muy estrecha relación con la enfermedad celíaca, ya que sus síntomas son muy parecidos. Pero los pacientes que la padecen no pueden ser calificados ni como celiacos ni como alérgicos.
            El mayor problema de esta nueva patología es el infradiagnóstico, al no ser identificada e incluso desconocida en muchos casos. En España se estima que más del 10% de la población es sensible al gluten y más del 90% no lo tiene diagnosticado.
            Aún hay dudas acerca de su diagnóstico y tratamiento, así como de los mecanismos fisiopatológicos. Puesto que actualmente no se cuenta con biomarcadores validados para diagnosticar la sensibilidad al gluten no celíaca, el protocolo diagnóstico sigue siendo engorroso y poco apto para grandes estudios epidemiológicos.
            Así que, el diagnóstico, a día de hoy, se confirma si una vez descartada la enfermedad celiaca y la alergia al gluten, se observa una mejoría al hacer dieta exenta del mismo, sucediendo una recaída cuando el gluten es reintroducido en la alimentación. El tratamiento sería, por tanto, en principio, la realización de una dieta sin gluten.
El etiquetado de alimentos obliga a indicar si contienen gluten
             Hoy en día, gracias a las nuevas normativas de etiquetado de alimentos, es mucho más fácil y seguro saber si un producto contiene gluten. Actualmente hay disponibles en el mercado gran variedad de alimentos sin gluten, pero, en todo caso, su precio sigue siendo más elevado que el del resto.  
            Y, por supuesto, donde queda aún mucho camino por recorrer es en la hostelería. Aunque en algunos restaurantes nos encontramos con un etiquetado correcto, en muchos otros sigue sin haber seguridad ni control sobre este tema.
            Esperamos que un futuro, gracias a la implicación de las asociaciones de celiacos y alérgicos, y por supuesto de las instituciones públicas, nuestros pacientes puedan sentirse tranquilos cuando salgan a comer fuera de casa.

Dra. Clara Isabel Pérez Padilla
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

jueves, 15 de junio de 2017

Reacciones por Mosquitos: Picaduras, tratamientos y repelentes.



Llega la época estival y con ella un enemigo de muchos de nosotros en las noches de verano, el mosquito. Sus picaduras generan bastantes consultas entre nuestros pacientes, sobre su prevención y tratamiento.
En nuestro entorno, contamos con la presencia del mosquito común o Culex pipiens, el que pica más frecuentemente y en los últimos años, se ha ido introduciendo por el litoral mediterráneo el mosquito tigre (Aedes albopictus) cuyas picaduras son más intensas y más persistentes que las del mosquito común, que pueden ocurrir también durante el día y que llevan a un mayor uso de medidas preventivas.
Mosquito Común y Mosquito Tigre
¿Qué reacciones pueden producirse?
Reacción local (habitual): Habón o roncha de pequeño tamaño (2-10mm), que produce picor y enrojecimiento en unos minutos tras la picadura.
Reacción local extensa: con mayor picor e inflamación, y en ocasiones dolor, en forma de placa de varios centímetros o angioedema, y pueden tardar en resolverse de varios días o semanas. A veces se puede acompañar de febrícula o malestar general con aparición de una celulitis.
Niño con picaduras en la mano y angioedema en el párpado
Reacciones sistémicas: En niños con cierta frecuencia y en menor medida en adultos, se produce una erupción generalizada (dermatosis) que llamamos prúrigo, donde aparecen pequeñas vesículas y lesiones papulocostrosas con picor intenso y que pueden dejar la zona pigmentada durante varias semanas.
Prúrigo Simple
¿Cómo tratamos las picaduras?
⦁ Aplicar frío (bolsa con hielo) en la zona durante 10-15 minutos para bajar la inflamación y evitar que se expanda el veneno, y se aplicará una crema de corticoide tópico.
            ⦁ Para el picor, se tomará un antihistamínico (en crema no es efectivo y hay alto riesgo de sensibilización alérgica a los mismos).
⦁ En ocasiones, es necesario tomar antinflamatorios orales, corticoides orales o instaurar tratamiento antibiótico.

¿Qué medidas llevaremos a cabo para evitar estas picaduras?
⦁ Minimizar las zonas del cuerpo expuestas, usando camisas y pantalones largos si asistimos al campo o cerca de ríos, humedales, pantanos.
⦁ Evitar los colores llamativos en especial el amarillo, y los perfumes intensos.
⦁ Usar el aire acondicionado cuando sea posible e instalar mosquiteras en puertas y ventanas, y si es posible en la cama para dormir. En ambientes domésticos, una medida adicional es utilizar insecticidas.
⦁ Si tenemos previsto realizar una salida al aire libre, en las farmacias y grandes superficies existen distintos repelentes que podemos aplicarnos.
Mosquitera de Ventana
¿Cómo elegir un repelente?
1º El repelente actúa frente a los géneros de mosquito de nuestra zona.
2º Composición. Como norma general, los repelentes basados en aceites esenciales (p.e aceite de geraniol, citronella) tienen menor efecto que los que contienen DEET (el mejor de todos hasta ahora), icaridin (derivado de la pimienta) o derivados de PMD (p-menthane-3,8-diol, derivado del Eucalipto limón).
3º Concentración a la que se encuentra el repelente, ya que a mayor concentración mayor duración del efecto (DEET por encima del 50% puede producir irritación cutánea).

¿Qué tipos de repelente existen? ¿Son todos útiles?
En el mercado, hay diferentes presentaciones en spray, lociones, crema, toallitas impregnadas, pulseras, velas.
Distintos tipos de repelente en crema, roll-on, spray, aerosol...
Los productos de aplicación tópica que contienen DEET, Icaridin y PMD reducen la atracción de los mosquitos, mientras que las pulseras producen una disminución muy débil o nula de esta atracción.
En un estudio, las velas de citronela situadas a menos de un metro de distancia de la persona no han mostrado protección.
Además de estos productos, está permetrina 0.5% en spray, que se aplica sobre mosquiteras y ropa (2 horas antes de vestirnos) y que dan una protección muy alta.

¿Qué pautas debemos seguir con el uso de repelentes?
 
Ante todo, los repelentes deben estar autorizados por el Ministerio de Sanidad (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios o Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación, según el caso).

La duración del efecto varía mucho dependiendo del repelente, de la temperatura ambiente, la sudoración, la exposición al agua o el uso de cremas fotoprotectoras. Lo principal es seguir siempre las indicaciones de aplicación de la etiqueta o el prospecto del producto, pero de forma general:
-          Usar los productos durante los períodos en que pican los insectos y repetir la aplicación solamente si así se indica en la etiqueta del producto (cada 4-8 horas según el producto).
-          Evitar el contacto con mucosas, párpados o labios. Tampoco se debe aplicar sobre heridas, piel sensible, quemada por el sol o dañada ni sobre pliegues (axilas, ingles, etc.).
-          No utilizar la presentación en spray directamente sobre la cara. Aplicarlo en las manos y después distribuirlo en el rostro.
-          En el caso de utilizar protectores solares, poner estos en primer lugar y dejar pasar al menos 30 minutos para posteriormente aplicar el repelente.
-          Los repelentes con atomizador es preferible aplicarlos en ambientes abiertos, para evitar la inhalación del producto.
-          Lavarse las manos siempre después de su aplicación.
-          Cuando ya no sea necesaria la protección, lavar las zonas del cuerpo donde se haya aplicado repelente con jabón y agua.

Dra. Teresa Posadas Miranda.
Médico Especialista en Alergología.
Grupo AlergoMálaga.