Con motivo del II Día Mundial de Urticaria Crónica, actividad promovida por la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica, el Dr. Gonzalo Campos nos aporta el punto de vista desde la alergología sobre este tema:
Aunque resulte en
ocasiones difícil de aceptar, el origen de la denominada “Urticaria crónica
idiopática o espontánea” NO ES ALÉRGICO. Empezar por aquí facilitará el
entendimiento de lo que sigue.
Para ser
diagnosticada, el paciente que la padece deberá presentar “habones”
pruriginosos durante al menos 6 semanas consecutivas sin que exista una causa
externa aparente que los justifique (alimentos, medicamentos, factores como
el frío, el calor, la actividad física…etc.).


Sabemos que la
enfermedad tiene generalmente una duración prolongada: un 50% resuelve su
problema de forma espontánea en menos de 6 meses. Únicamente el 11-14% ve prorrogado
su padecimiento más allá de los 5 años. Cuanto más dura la afección, mayor
impacto trae consigo en la calidad de vida tanto física como emocional de los
pacientes. Esto último supone un aspecto fundamental de la enfermedad, que si
bien no conlleva un riesgo vital para el que la padece, sí merma enormemente
aspectos como el rendimiento laboral, el reposo nocturno, el estado de ánimo…etc.,
repercutiendo por tanto en las esferas familiar y social de los enfermos.
Pero entonces, si la
culpa no es de los alimentos, de los medicamentos, ni de otros factores, ¿cuál
es su origen?
La respuesta es que
a ciencia cierta no se sabe. Últimamente se sospecha que una alteración en la
funcionalidad de ciertas células del sistema inmunológico llamadas basófilos,
pudiese estar detrás de todo esto. Sí sabemos que un 25% de los afectados
manifiestan al mismo tiempo alteraciones tiroideas, pero que la normalización
de éstas no trae consigo necesariamente la desaparición de los síntomas. Este
hecho refuerza la idea de que la urticaria crónica idiopática o espontánea
tiene un origen inmunológico (autoinmune), pero no alérgico.
¿Qué hay que hacer cuando atendemos a un paciente que
manifiesta este problema?
Lo primero,
descartar que exista una causa subyacente como origen de los síntomas, para lo
cual el Especialista en Alergología realizará el protocolo pertinente basado en
pruebas alérgicas y analíticas exhaustivas. Una vez descartada, el siguiente
paso será diagnosticar al paciente de “Urticaria crónica idiopática o
espontánea”, pasar al tratamiento de los síntomas y a algo muy importante: informar
sobre la enfermedad.
- Hay una tendencia muy extendida entre aquellos que padecen esta afección, que es la de realizar exclusiones de ciertos alimentos, como si estos fuesen el origen de los síntomas. Nunca se deberá restringir la dieta. No se trata de un problema de alergia/intolerancia alimentaria, por tanto no tiene sentido llevar a cabo restricciones dietéticas que al final traerán consigo más perjuicio (en forma de desequilibrios nutricionales) que beneficio (la enfermedad no se modificará).
- Los síntomas habitualmente se resuelven con el tiempo. Si bien se trata de una enfermedad de duración prolongada, en la mayoría de los casos desaparece sola. El problema es que a veces tarda más de lo que desearíamos.
- En el momento en el que un Especialista en Alergología informe del diagnóstico, el paciente deberá dejar de buscar una causa, centrándose en el tratamiento recomendado para sus síntomas. No hay que olvidar que la mayor parte de los pacientes responden positivamente a pautas terapéuticas con antihistamínicos. Para los que se muestran refractarios a los mismos incluso a dosis elevadas, hoy en día existen alternativas comercializadas que han demostrado ser eficaces.
Dr. Gonzalo Campos Suárez.
Médico Especialista en Alergología.
Grupo AlergoMálaga.



