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jueves, 19 de septiembre de 2019

El peor enemigo del otoño: el ácaro


Würchwitz es una localidad alemana en el estado de Sajonia-Anhalt famosa por ser el único lugar del mundo donde se produce el Milbenkäse o queso de ácaro, cuya fabricación se remonta a la mismísima edad media. Es por ello que un día las autoridades decidieron erigir una estatua en su honor, el Käsemilben-Denkmal o monumento al ácaro del queso. Y es que la infestación por ciertos ácaros determina que el queso acoja ese aspecto y sabor tan particulares. El Milbenkäse se prepara aromatizando bolas de quark (un tipo de queso blando) con alcaravea y sal, dejándolas secar, y luego depositándolas en una caja de madera que contiene harina de centeno y ácaros (concretamente la variedad Tyrolichus casei) durante alrededor tres meses. Una enzima excretada en los jugos gástricos de estos ácaros hace que el queso madure y ¡tachán!
Milbenkäse o Queso de ácaros

Monumento al ácaro del queso
             Pero ocurre igual con otros quesos: el Acarus siro (o ácaro de la harina) es usado para la fabricación del Mimolette, y la familia Acaridae es usada para la elaboración de muchas variedades de los deliciosos quesos franceses. Hasta aquí, bien. Pero todo tiene un reverso tenebroso.

Tyrolichus casei
Los ácaros son una subclase de arácnidos, de los que existen alrededor de 50.000 especies descritas. 25 de ellas están implicadas como causa en algunas enfermedades alérgicas, principalmente respiratorias: la rinitis y el asma.

            Conviven con nosotros, a nuestro alrededor, y se alimentan de NO-SO-TROS, sí, querido lector: de ti, de mí, de tus hijos, de los míos… ¿Cómo puede ser? La materia orgánica muerta es su sustento, las descamaciones de nuestra epidermis.

Su hábitat principal está en el interior de las viviendas, habiéndose aislado en sábanas, almohadas, colchones, peluches, alfombras, cortinas, sofás y cualquier mobiliario tapizado y con relleno. Los sofás y sobre todo los colchones constituyen un hábitat perfecto para los ácaros ya que, por la profundidad de su relleno, retienen mucha humedad derivada del calor de la transpiración humana y comida, mucha comida, procedente de nuestra descamación diaria.
Salón de casa (en rojo, posibles hábitats para ácaros)
       Por tanto, los ácaros forman parte del polvo de una casa, que es una mezcla de materia inorgánica y orgánica, que incluye escamas de piel humana, fibras, esporas de hongos, bacterias, virus, pólenes, insectos, derivados dérmicos de animales, restos de alimentos, plantas de interior y ácaros. Pero solo el material orgánico puede producir sensibilización alérgica. Cuando se dice que una persona es alérgica al polvo, realmente es alérgica a los ácaros de dicho polvo (en la mayoría de los casos). Y, para rizar más el rizo si cabe, diré que la principal fuente de alérgenos de los ácaros son sus partículas fecales. Es decir, que lo que realmente nos provoca alergia son sus heces. En fin…

¿Cómo se reproducen?
Su ciclo de crecimiento (de huevo a adulto) es de 25 días a 25º C, y la mayoría de ellos viven entre dos y tres meses, a lo largo de los cuales realizan una o dos puestas de huevos que suelen contener entre 20 y 40 unidades.
Durante las horas del sueño, los ácaros de los colchones encuentran las condiciones idóneas para su desarrollo. Por ello, no es recomendable hacer la cama de inmediato, sin ventilación previa, ya que así se mantienen más tiempo la temperatura y humedad ideales para su proliferación.

Los ácaros implicados con más frecuencia en los procesos alérgicos pertenecen a tres superfamilias:
- Pyroglyphoidae: Dermatophagoides pteronyssinus, Dermatophagoides farinae y Euroglyphus maynei. Siendo los dos primeros, sin duda, los más importantes en las sensibilizaciones alérgicas y los que más abundan en los domicilios.

Las otras dos superfamilias son ácaros de almacenamiento que se alimentan principalmente de restos de comida presentes en el polvo doméstico, y su hábitat principal son los granos y en general los alimentos almacenados. Son:
- AcaroidaeAcarus siro y Tyrophagus putrescentiae (que suele crecer en zonas donde se almacenan alimentos como el jamón o el queso).
- Glycyphagidae: Blomia tropicalis, muy frecuente en las islas Canarias y zonas tropicales, y Lepidoglyphus destructor, muy común en el norte de España y sobre todo en Galicia.

En pocos días llega el otoño, pero con el incremento de la humedad ya se aprecia un repunte en las consultas de casos de rinitis y asma debidos a una alergia a los ácaros del polvo. Si vives en la costa, sospecha, siempre sospecha, y ah… piensa en alergia.

Dra. Clara Isabel Pérez Padilla
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

jueves, 24 de enero de 2019

¿Un nuevo tipo de rinitis?: Rinitis alérgica local.

No es raro que veamos en la consulta a pacientes que nos cuentan síntomas típicos de rinitis alérgica, es decir, salvas de estornudos, obstrucción nasal, picor de nariz y moco acuoso, y que en principio catalogamos de probables rinitis alérgicas. Pero, sorpresa, cuando realizamos el estudio alergológico mediante prick test y/o análisis de sangre para determinar la presencia de inmunoglobulina E específica frente a aeroalérgenos, resultan negativos. Según hemos visto en entradas previas de este blog, estos pacientes deberían ser incluidos, por tanto, en el grupo de las rinitis NO alérgicas.
Skin Prick Test o Pruebas intraepidérmicas con alérgenos
      Pero, en los últimos años, se está investigando sobre un nuevo fenotipo de rinitis alérgica: la RINITIS ALÉRGICA LOCAL. Se trataría de pacientes con clínica típica de alergia y estudio alergológico negativo, que tras la realización de un test de provocación nasal con aeroalérgenos habituales (ácaros, pólenes, epitelios u hongos) reaccionan desarrollando sintomatología típica de alergia. 
Mujer joven, prototipo más frecuente en rinitis alérgica local
El paciente prototipo sería una mujer joven, no fumadora, con rinitis moderada-severa, estacional o perenne, y que puede asociar conjuntivitis y/o asma. Los síntomas predominantes de la rinitis alérgica local son el picor de nariz y el moco acuoso, siendo los ácaros del polvo doméstico la causa desencadenante más frecuente. También los niños y los ancianos pueden verse afectados por esta patología. Como principales alérgenos desencadenantes de la sintomatología, aparte de los ácaros del polvo doméstico, estarían los pólenes (gramíneas y olivo, principalmente), así como los hongos (Alternaria).
Extracción analítica para determinación de IgE específica
    Desde los inicios del estudio de este fenotipo de rinitis, los investigadores se plantearon la pregunta de si la rinitis alérgica local sería un paso previo al desarrollo de una rinitis alérgica tal y como siempre se había descrito (es decir, si en un corto periodo de tiempo podría evolucionar a presentar un prick y/o determinación de IgE específica positivos). Tras estudios de 10 años de seguimiento, se ha visto que no, que se trata de un fenotipo independiente, con un curso crónico y una evolución natural hacia el empeoramiento en la tolerancia a los alérgenos y en la calidad de vida, y hacia el desarrollo de otras comorbilidades como el asma y la conjuntivitis.

La prevalencia de esta patología no es conocida por su actual infradiagnóstico. En una revisión de diversos estudios realizados, se concluyó que podría estar entre el 24,7- 56,7% de los pacientes catalogados como no alérgicos.
Test de provocación nasal
      Después de lo dicho, el principal modo de poder diagnosticar a estos pacientes es mediante el test de provocación nasal, mediante el cual, se les administra a los pacientes una solución con diferentes tipos de alérgenos y se evidencia la existencia o no de reacción. Junto a este test, la determinación de IgE específica en las secreciones nasales y el test de activación de basófilos, complementan el diagnóstico.

El tratamiento de estos pacientes sería similar al de la rinitis alérgica convencional: antihistamínicos orales, corticoides tópicos, etc; y parece que podrían beneficiarse de la inmunoterapia específica (vacunación antialérgica).
Desloratadina, un antihistamínico
    Veremos qué nuevas noticias sobre esta entidad clínica nos depara el futuro.

Dra. Rocío de la Higuera Artesero
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

lunes, 3 de diciembre de 2018

Nariz taponada, noches en vela, mañanas de somnolencia y la inestimable colaboración de Sun Tzu

Llegan el otoño y el invierno y muchos comenzáis con vuestra habitual penitencia: congestión, estornudos, picor nasal, tos, etc. Noches en vela, gargantas secas, mañanas de somnolencia arrastrando el cansancio, sin rendir igual en la escuela y el trabajo… ¿Os suena de algo? «Otra vez me he resfriado, otra vez me he resfriado. Todos los años igual. Ya no lo suelto hasta el verano. Estoy cansado de esta situación», pensáis la mayoría.
Somnolencia
 En este país estamos acostumbrados a las alarmas habituales con la llegada de la primavera. 1 de abril y todo el mundo piensa en alergia. Eso está muy bien, cuando hablamos de polen, pero no todo es polen en las alergias respiratorias. 
Los ácaros son la primera causa de alergia en zonas costeras
De hecho, la causa principal de alergia en las zonas costeras no son los pólenes, sino los ácaros del polvo: los que saturan las consultas de alergología en las zonas costeras durante los meses de septiembre, octubre y noviembre. Meses húmedos, generalmente, que suman la pluviometría típica de la estación a la humedad ambiental debida a la cercanía del mar, y a un rango de temperaturas óptimo para la supervivencia de estos pequeños arácnidos que son capaces de dejar fuera de combate al más pintado.
Las zonas costeras son ideales para la generación de ácaros
 Y no es cosa de hablar de excepcionalidad, porque, según los estudios epidemiológicos llevados a cabo en España, se estima una prevalencia de alérgicos en torno al 22% en la población general; de ellos, uno de cada cuatro padece alergia a los ácaros del polvo. Los cálculos, contando con una población flotante de ciudadanos de 46,5 millones, arrojan la nada despreciable cifra de 2,3 millones de españoles con síntomas de alergia respiratoria con la llegada del otoño. La prevalencia es mayor, por supuesto, en las zonas costeras que en las de interior; en los climas húmedos que en los secos.

«Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo». Hagamos nuestras las palabras de Sun Tzu en El Arte de la Guerra. Los ácaros del polvo se reproducen y desarrollan óptimamente en rangos de temperatura entre los 20 y 25 grados, y a una humedad relativa superior al 75%. Por debajo del 65% no se observan poblaciones viables, y por debajo del 45% se ausentan por completo. Las zonas de España con una mayor prevalencia de alérgicos son las Islas Canarias, el litoral cantábrico, Galicia y, por supuesto, todas las localidades mediterráneas.
Sun Tzu: 'Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo'
 Múltiples estudios demuestran el impacto que supone la rinitis alérgica desde un punto de vista económico, tanto directamente: gasto farmacéutico y asistencial, como indirectamente: bajas laborales, ausencias escolares, etc. Una encuesta europea a pacientes alérgicos arrojó como resultado que un 80% reconoció afectadas considerablemente sus actividades cotidianas debido a su enfermedad.   
Gasto farmacéutico
 Nuestra recomendación es muy sencilla: si vives en una localidad costera y siempre estas resfriada, abre la mente y recuerda a Sun Tzu; abre la mente y piensa en ALERGIA.

Dra. Clara Isabel Pérez Padilla
Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

martes, 18 de abril de 2017

Alergia respiratoria en un niño pequeño. El caso de Hugo.



Hugo es un niño de 7 años. Suele venir a nuestra consulta de alergia infantil para hacerle un seguimiento. Está bastante bien ahora. Os cuento su historia:
La familia de "Hugo".
 Vive con sus padres y un hermano mayor que él. Nació muy sano, pero a los pocos meses de nacer (su primer invierno), tuvo que acudir a la guardería para que su madre se reincorporara al trabajo, y ahí comenzó su relación con las toses, mocos, y fiebres… tras acudir bastante preocupados a urgencias, los padres de Hugo se hicieron expertos en “ventolines”, cámaras espaciadoras y mascarillas. Parecía que pasaba más tiempo en casa con abuelos o vecinos que en la guardería… y acabaron por darle de baja. Al principio pareció no caer tan a menudo enfermo, pero el caso es que su hermano mayor, que ya había empezado en el cole, de vez en cuando traía algún virus, que al pobre Hugo siempre le afectaba más…

Los padres de Hugo consultaron especialistas varios, y la respuesta solía acabar con un consejo de “paciencia… posiblemente al ir haciéndose mayor, los episodios de ahogo, tos y mocos se irían distanciando”. Y así fue.

Más o menos al empezar el colegio infantil, sobre los 3 años, pareció que el uso de medicación inhalada y antibióticos se les fue olvidando… salvo algún “catarrillo” de nariz el niño pasó el curso bastante bien, y apenas tuvo que faltar a clase (ni sus papás al trabajo).
"Hugo" y la fábrica de pañuelos
 Como esos síntomas de nariz eran mucho menos preocupantes, no les hacían mucho caso. Se acostumbraron a tener una buena reserva de pañuelitos de papel en el bolso, en el coche, en cualquier sitio. Pero con cuatro años, entró en la familia un nuevo miembro: Flora. Una conejita preciosa, una bolita de pelo a la que los niños acogieron como locos. La manoseaban, la dejaban corretear por todos sitios, le daban de comer, la disfrutaban un montón.
La conejita Flora, una más de la familia
A los pocos meses, Hugo ya no solo era una pequeña fábrica de mocos y estornudos frecuentes, sino que le apareció un pequeño surco rojito en la nariz de tanto frotársela, y hacía unos ruiditos con la garganta continuamente. Al preguntarle por qué, contestaba que porque le picaba “por dentro”… Además, estaba muy irritable todo el día porque no descansaba bien de noche, le escuchaban hasta roncar.

El padre de Hugo había tenido dermatitis de pequeño y ahora sabía que era alérgico al polen de olivo, que cada primavera le fastidiaba bastante, así que reconoció los síntomas de su hijo y pensó que podía tratarse de una alergia.

Cuando consultaron a su pediatra de atención primaria, les dijo que posiblemente tuvieran razón, pero que no podía derivarle al hospital para hacerles pruebas porque “no tenía la edad”. Que hasta los 5 años no podía hacérselas. En realidad, esto no es cierto. NO HAY UNA EDAD A PARTIR DE LA QUE SE PUEDEN HACER PRUEBAS DE ALERGIA. El problema, en este caso, es que solamente se dispone de una sección en pediatría del hospital público donde se manejan las alergias de los niños hasta los 14 años. Para cubrir el área de TODA la provincia y parte de alguna colindante. Y esto antes de los “recortes sanitarios”. Así que se intenta reducir el número de pacientes que se derivan a esta consulta (atendida lo mejor que se puede por 2 médicos, 2 enfermeras y 1 auxiliar, claramente desbordadas).
Las pruebas de alergia o prick test
Así que Hugo y su familia, tuvieron que acudir a un alergólogo fuera del sistema público. Y en 15 minutos, se le hicieron las pruebas en la piel (los conocidos como prick tests), sin necesidad de extracciones de sangre, y encontraron su respuesta: el niño tenía alergia a los ácaros del polvo y al epitelio de conejo.


El alergólogo les enseñó cómo tratar los síntomas de Hugo. Y aunque fue un poco duro, la conejita Flora tuvo que ir a vivir con los abuelos, donde podían visitarla siempre que Hugo hubiera tomado su jarabe y se lavara muy bien las manos después de jugar.

Quitaron los peluches de la cama de Hugo, aunque su preferido se quedó para dormir, a condición de que se iba a la lavadora cada semana con las sábanas.
Los peluches, un aliado de los ácaros del polvo
Ahora Hugo ya no es “el niño de los pañuelos”, incluso comenzó a hablar mejor y también descansaba toda la noche sin roncar.

El alergólogo les explicó que había que ir haciendo un seguimiento de los síntomas de Hugo, porque a veces pueden ir a más a pesar del tratamiento y en ese caso sería necesario realizar otro tipo de tratamiento más específico, las llamadas “vacunas de la alergia”, que tratan la causa que provoca los síntomas. Y así quedaron en hacerlo. Y Hugo y su familia mucho más tranquilos conociendo el diagnóstico de su hijo y cómo manejarlo.

Dra. Gloria Requena Quesada
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga.

jueves, 17 de septiembre de 2015

El Enemigo a las puertas: Llegan los Ácaros tras las vacaciones

Tras el periodo estival, la mejor época del año para los alérgicos, llega el otoño, y con él, los ácaros, los principales responsables de alergia respiratoria en las zonas costeras, donde las condiciones de humedad y temperatura favorecen su presencia en nuestros hogares.
Paisaje Otoñal
Se estima que el 25% de los alérgicos en España, lo son a ácaros, lo que implica al 5,1% de la población general. Este porcentaje varía según la zona geográfica. En el estudio Alergológica  elaborado por la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica) se estimó que en la región Sur de España, la prevalencia de sensibilización a ácaros podía variar entre el 25-38%. 

¿Qué son los ácaros? 
Los ácaros son pequeños artrópodos microscópicos emparentados con las arañas, garrapatas, etcétera, que habitan en casi todos los lugares del mundo, prefiriendo las zonas de clima templado (al menos 21 ºC) y humedad relativa alta (75-80%).

Hay una gran variedad de especies, y entre ellas están los ácaros del polvo doméstico, responsables de las mayorías de las patologías alérgicas. Los más importantes son: Dermatophagoides pteronyssinus y Dermatophagoides farinae.
Ácaro del Polvo Doméstico
Uno de sus hábitats preferidos es el polvo del interior de las casas. Como dependen de la humedad y son algo fotofóbicos, viven en colchones, almohadas, edredones de pluma, mantas, cortinas, peluches, alfombras, etcétera. En estos lugares encuentran uno de sus alimentos favoritos: la materia orgánica muerta (escamas de piel, pelo…).

Otras especies de ácaros, son los conocidos como ácaros de almacén. Estos se alimentan de restos orgánicos, hongos, etcétera, por lo que es fácil encontrarlos en despensas, cocinas, suelos… Los más importantes para el ser humano son: Tyrophagus putrescentiae, Lepidoglyphus destructor y Glyciphagus domésticus.
Ácaro de Almacén
Los compuestos que producen alergia, es decir, los alérgenos, se encuentran en los residuos fecales de los ácaros, así como en su cuerpo. Esas partículas, al inhalarse,  entran en contacto con la mucosa nasal o bronquial desencadenando la sintomatología alérgica.

¿Qué síntomas producen? 

Pueden dar lugar a conjuntivitis (picor de ojos, lagrimeo, enrojecimiento ocular), rinitis (estornudos, moco nasal acuoso, picor de nariz, taponamiento)  y/o asma  bronquial  (tos, dificultad respiratoria, autoescucha de sibilantes o “pitos”). Es muy típico presentar la sintomatología al levantarse, sobre todo los estornudos.
Rinitis
Los síntomas pueden manifestarse en cualquier época del año, pero es característico en los meses de otoño por las condiciones propicias de humedad y temperatura. 

¿Cómo se diagnostica? 

Cuando tengamos sospecha de una alergia deberemos acudir siempre al especialista, que nos emitirá un diagnostico en función de la historia clínica y de los resultados de los test cutáneos y/o pruebas sanguíneas realizadas.
Pruebas Cutáneas: Prick Test o Intraepidérmicas
Una vez diagnosticado, ¿qué hacemos? ¿Cuál es el tratamiento?

Lo primero será intentar disminuir la concentración de ácaros en nuestro hogar.  Muchas de estas medidas son archiconocidas. Haremos un pequeño resumen: 
  • Retirar alfombras y tapetes, limitar la cantidad de muebles tapizados, cortinas, peluches… Los ácaros no viven en las superficies de vinilo ni en la madera.
  • Utilice ropa de cama antialérgica en las almohadas y colchones. Existen fundas antiácaros comercializadas.
  • Lavar la ropa de cama, cortinas… con agua caliente, a ser posible a más de 60ºC, una vez por semana.
  • Limpiar el polvo con un paño húmedo. Usar aspiradoras con filtro de partículas de alta eficiencia (HEPA).
  • Ventilar las habitaciones a diario. 
Con estas medidas intentaremos disminuir la cantidad de ácaros en nuestros hogares, pero difícilmente lograremos eliminarlos.
Esquema de un Filtro HEPA
Si a pesar de todo los síntomas persisten, necesitará un tratamiento que su médico especialista le prescribirá en función de la sintomatología (antihistamínicos orales, corticoides tópicos nasales, colirios, broncodilatadores…).

Pero, como ya hemos  dicho en otras ocasiones,  el único tratamiento capaz de modificar la evolución natural de las enfermedades alérgicas respiratorias, actuando sobre su causa fundamental, es la inmunoterapia o vacunación antialérgica, también disponible frente a los ácaros.
Inmunoterapia Específica con Alergénos
Dra. Rocío de la Higuera Artesero
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Existe la alergia a la humedad?

 Desde que comencé mi andadura como alergóloga, no existe un día en el que algún paciente no me afirme de forma sentenciosa: 

“Doctora, sé que soy alérgico a la humedad”

Pero como dijo aquel, vayamos por partes… 

- ¿Puede la humedad desencadenar síntomas de alergia? ¿Es esto posible?
En ocasiones, un sí y un no pueden ser respuestas correctas a un tiempo. A lo largo de este post entenderéis el porqué. 

La humedad, como tal, no tiene capacidad alergénica, pues su composición (vapor de agua) no contiene proteínas (o alérgenos), que son las responsables de desencadenar el mecanismo inmunológico necesario para inducir lo que conocemos todos por ALERGIA. La humedad no es más que una condición climatológica o ambiental (como prefiráis llamarla), que actúa como caldo de cultivo, como factor favorecedor, en el caso de ciertos alérgenos, para que puedan persistir en concentraciones elevadas en el ambiente. 
Humedad condensada en un cristal
  - ¿Cuáles son esos alérgenos que tienen esa relación tan estrecha con la humedad?
Fundamentalmente dos, los ácaros del polvo y los hongos. Así, si un paciente afirma ser alérgico a la humedad, probablemente su problema esté en una alergia a ácaros, a hongos, o a ambos. Los síntomas principales que suelen inducir son de índole respiratoria y ocular: rinitis, conjuntivitis y/o asma. 

Comencemos dando unas pincelas sobre las ácaros.

Los ácaros son una subclase de arácnidos, de los que existen casi 50.000 especies descritas, aunque se calcula que sólo 25 están relacionadas con enfermedades alérgicas en el ser humano.

Ácaro del Polvo visto al Microscopio Electrónico
  Abundan, sobre todo, en lugares con mucha vegetación, entre los productos de desecho en descomposición, y en asociación a musgos y líquenes. Además, se encuentran, de forma habitual, en el interior de los domicilios, especialmente en colchones, almohadas, alfombras y sofás. El ácaro más predominante en nuestra zona es el perteneciente a la especie Dermatophagoides.
Los principales factores ambientales que influyen en la presencia de ácaros son la temperatura y la humedad relativa. La temperatura óptima de reproducción oscila entre 25-35°C. La humedad relativa ideal, dependiendo de las diferentes especies, se sitúa entre el 60-75%.
En los domicilios de zonas con climas templados, los niveles de ácaros varían según las estaciones, con cifras bajas a comienzo del verano y una elevación progresiva a medida que se aproxima el otoño, seguido por un posterior descenso al llegar el invierno. A pesar de dicho descenso, en los meses con temperaturas más bajas, las partículas alergénicas de los ácaros pueden permanecer en el ambiente, por lo que la sintomatología que desencadenan en el paciente, en la mayoría de los casos es perenne.
Así, si eres alérgico a los ácaros del polvo y resides o tienes pensado viajar, por ejemplo, a la costa de Málaga, tu sintomatología podrá verse exacerbada. En cambio, si te trasladas al interior, donde el clima es más seco, apreciarás una gran mejoría.

- ¿Y qué decir de los hongos?
Dentro del reino Fungi, están incluidos lo mohos, que son hongos filamentosos, que forman unas colonias visibles (típicas manchas de humedad en las paredes, o la clásica pelusa que se forma en los alimentos). 
Hongo: Alternaria alternata

La inmensa mayoría son saprofitos, descomponen la materia muerta. Varias miles de especies provocan parasitación y enfermedades en las plantas; unas decenas provocan infección en el hombre (micosis), y sólo unas pocas, menos de 50 especies, tienen la capacidad de desencadenar enfermedades alérgicas. La más importante en nuestro país desde el punto de vista alergológico es Alternaria alternata.
La humedad favorece el crecimiento de los hongos, y el tiempo soleado y ventoso, la diseminación de sus esporas.
En climas cálidos y húmedos, los hongos están presentes a lo largo de todo el año. En zonas templadas, sus esporas se encuentran en concentraciones más elevadas al final del verano.
Para concluir, la humedad por sí misma no tiene capacidad para inducir enfermedades respiratorias de índole alérgica, pero sí favorece su desarrollo.
Una recomendación final para los alérgicos a ácaros y hongos: Evitemos la colocación de humidificadores en los dormitorios de nuestra vivienda. 

Hasta pronto. 

Dra. Clara Isabel Pérez Padilla
Médico Especialista en Alergología.
Grupo AlergoMálaga.