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martes, 14 de enero de 2020

Alergia a la picadura de insectos no himenópteros

Un motivo frecuente de consulta en Alergología son las reacciones producidas tras las picaduras de insectos. En entradas anteriores de este blog, la Dra. Clara Pérez y el Dr. Gonzalo Campos nos hablaron sobre la alergia producida por picaduras de insectos himenópteros (abejas, avispas, etc…). En esta ocasión, vamos a hablar sobre la alergia a otros insectos no himenópteros.

En general, la mayoría de las picaduras de insectos desencadenan una reacción local que puede durar varios días y que se resuelve sin tratamiento. Suelen cursar con dolor, inflamación y enrojecimiento en la zona de la picadura. Las reacciones generalizadas tras picaduras de insectos no himenópteros son muy poco frecuentes.
Los insectos más implicados y de los que hablaremos hoy, son los mosquitos, la procesionaria del pino, las arañas, los escorpiones y las garrapatas.

Mosquitos

Existen más de 3.500 especies, de las cuales solo algunas son conocidas por producir reacciones alérgicas. La picadura suele ser inocua, aunque a veces puede convertirse en un vehículo de trasmisión de agentes patógenos y desencadenar reacciones inmunológicas en el huésped. Esta respuesta viene desencadenada por la saliva del mosquito, que es donde se encuentran los principales alérgenos.
Mosquito
Las reacciones típicas a la picadura del mosquito pueden ser inmediatas (con aparición de un habón de 2-10 mm, enrojecimiento y/o picor a los pocos minutos) o tardías (con aparición de lesiones papulares, asociadas a picor y edema tras varias horas).
El síndrome de Skeeter describe a pacientes que, tras la picadura del mosquito, presentan grandes reacciones locales acompañadas de fiebre. Normalmente se produce en niños sanos y puede imitar a una celulitis (piel roja, caliente, hinchada y dolorosa), pero se diferencia de esta en que aparece en pocas horas tras la picadura. Suele resolverse en 3-10 días.
Las reacciones graves por picadura de mosquito son muy raras. Las personas con mayor riesgo a padecerlas son las que tienen una elevada exposición (trabajadores al aire libre), los carentes de inmunidad adquirida a mosquitos locales (niños e inmigrantes) y los inmunodeprimidos.
Generalmente, con el paso de los años, suele producirse una desensibilización a través de la exposición natural. Este proceso puede durar de 2 a 20 años.
La piedra angular del tratamiento de la alergia a la picadura de los mosquitos se basa en las medidas de evitación. Las poblaciones de mosquitos locales pueden reducirse eliminando las áreas de agua estancada, fomentando la cría de peces en estanques para que consuman las larvas y el uso de insecticidas apropiados.
Cuando se prevé una exposición a mosquitos, es recomendable protegerse mediante prendas de vestir adecuadas y repelentes químicos tales como el N, N-Dietil-meta-toluamida (DEET). El DEET es el repelente más efectivo, puede ser aplicado en piel o ropa y con posibilidad de emplearse en niños mayores de 2 meses de vida en concentraciones del 10-30% (más elevado puede causar efectos tóxicos locales o dermatitis).

Procesionaria del pino

Se trata de una oruga que habita en los pinos, aunque tiene una variante que se encuentra en los robles.
Habitualmente, las reacciones producidas por la procesionaria ocurren en las zonas de contacto por penetración de sus setae o “pelillos”, produciendo cuadros de urticaria de contacto. En los niños, es típica la afectación de las palmas de las manos y espacios interdigitales, al intentar cogerlas.
Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa)
Además de la afectación cutánea, se han descrito cuadros de conjuntivitis y de dificultad respiratoria en el contexto de una anafilaxia, aunque estos casos son excepcionales.
De cara al diagnóstico, es importante sospecharlo en personas con este tipo de lesión cutánea tras haber estado expuestos 24 h antes en una zona de pinares.

Arañas

La mordedura de araña en humanos suele ser accidental y puede pasar desapercibida en un primer momento. Las reacciones más frecuentes se deben a dos géneros:
- Latrodectus: Tiene una distribución mundial. Los síntomas se producen más de una hora después de su mordedura y varían desde el dolor local (lo más frecuente) hasta la aparición de contracturas musculares, temblor, taquicardia o alteraciones neurológicas. El tratamiento suele ser sintomático.
Lactrodectus o "viuda negra"
Loxosceles: Habitan en zonas tropicales y su mordedura es más frecuente en primavera y verano. Suelen producir síntomas cutáneos, consistentes en la aparición de una placa violácea de contornos irregulares, asociada a enrojecimiento intenso y edema, causando mucho dolor. Con el paso de las horas aparece una costra que se desprende tras varias semanas. En casos graves y excepcionales, puede producir alteraciones sanguíneas, renales, hepáticas o cardiacas a las 12-24 h tras la mordedura. En tratamiento es sintomático.
Loxoceles o "araña de rincón o violinista"
Escorpiones

La incidencia de reacciones tras la picadura de un escorpión en España es escasa, no habiéndose descrito casos mortales. La mayoría suelen ser leves, encuadradas en tres posibles estadios clínicos:
Estadio I: Dolor local intenso e inflamación en el punto de inoculación.
Estadio II: Asocia, además, fiebre, vómitos, diarrea, dificultad respiratoria o hipotensión.
Estadio III: Forma clínica más grave, produciendo alteraciones pulmonares, cardiacas o cianosis. Debe ser manejada en unidades de cuidados intensivos.
Escorpión amarillo o alacrán (Buthus occidentanus)
Garrapatas

Las reacciones asociadas a las picaduras de garrapatas incluyen las reacciones alérgicas por la propia mordedura y el síndrome alfa-gal.
En las mordeduras, la reacción más común es la inflamación local con picor asociado. También se han descrito cuadros graves (anafilaxia) por alergia a algunos componentes de la saliva. Estas reacciones graves se suelen producir cuando se intenta retirar bruscamente la garrapata de la piel ya que, en ese momento, la garrapata se adhiere con fuerza e inyecta más saliva. Por ello, en caso de tener adherida una garrapata, lo ideal es matarla primero antes de retirarla y así evitar manipularla viva.
Garrapata
El síndrome alfa-gal se basa en la alergia a un oligosacárido llamado Galactosa Alfa-1,3-Galactosa, que está presente en muchas proteínas de mamíferos no primates, pero no en el ser humano. Las garrapatas suelen contener sangre de estos mamíferos no primates a los que parasitan y, al picar al ser humano, pueden transmitir esa sangre. De esta manera, el sistema inmune del individuo picado podría desarrollar anticuerpos IgE frente a ese oligosacárido y quedar sensibilizado. Esto podría relacionarse con dos tipos de reacciones alérgicas graves:
Alergia alimentaria a carnes de ciertos mamíferos (vacuno, cordero, cerdo), que suele producir síntomas de alergia grave a las 3-6 horas tras la ingesta.
Alergia a cetuximab, que es un medicamento empleado en Oncología para el tratamiento del cáncer de colon y algunos tumores de cabeza y cuello. Este fármaco tiene algunos componentes de origen humano y otros derivados de roedores, conteniendo —debido a estos últimos— la Galactosa Alfa-1,3-Galactosa.

Y eso es todo, así que, cuidadito. Mucha prevención y tratamiento precoz.

Dr. Vicente Albéndiz Gutiérrez
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

viernes, 29 de septiembre de 2017

¿Qué debo tener en cuenta sobre los medicamentos para mi alergia?



'Sebastián' es un hombre de 23 años, no fumador, deportista, y miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Nunca se imaginó a sí mismo utilizando un inhalador antes de salir a correr por las mañanas por la preciosa ciudad de Ronda (Málaga) donde vive. Pero hace un par de años fue diagnosticado de alergia respiratoria, con síntomas de rinitis y asma bronquial. El problema de no respirar bien se agravaba con el ejercicio físico y más aún con el aire frío de la mañana.
'Sebastián': Militar asmático
Acudió al alergólogo, se le realizaron pruebas en la piel y de función pulmonar, y tuvo que aceptar que, con la medicación para los síntomas y las recomendaciones que le hizo el especialista, su vida había ido a mejor. Se le recomendó que valorase la posibilidad de iniciar tratamiento con vacunas (inmunoterapia específica frente a los pólenes que le causaban el asma y la rinitis), pero de entrada no quiso. Sí estuvo de acuerdo en ir realizando revisiones periódicas.
Pruebas Cutáneas Prick, Espirometría y Ventolín
 En su última visita, admitió que había tenido que usar el tratamiento más veces de lo habitual en los últimos meses, habiendo llegado a ser atendido una noche de urgencia y necesitando aerosoles y otros medicamentos debido a una crisis intensa de falta de aire.

Se le realizó una espirometría (prueba de función pulmonar muy sencilla que permite evaluar si existe una obstrucción bronquial, por ejemplo), apreciándose cifras peores a las que se habían obtenido el año previo. Entonces admitió que, como venía a la consulta, había dejado de tomar la medicación que usaba a diario, “por si le hacíamos alguna prueba”.

Es verdad que en caso de asistir a una consulta de alergia por primera vez para realizar los test en la piel (los pricks), es recomendable venir sin haber tomado antihistamínicos unos días antes (según de cual se trate, entre 7 y 10 días).  Tal vez esta recomendación sea la causa de que muchos pacientes interpreten que esto afecta a “todos los medicamentos”. Pues NO es así.
Suspender antihistamínicos 7-10 días antes para las pruebas cutáneas
 Cuando en una revisión de control de un paciente con asma bronquial, el médico le realiza una espirometría, ya sabe que es asmático y que usa tratamiento. Lo que le interesa conocer con la prueba es si el tratamiento está siendo útil en mejorar su capacidad respiratoria. Por eso, es bueno que se acuda con la medicación tomada. Y si resulta que esos días la rinitis no le ha dejado abandonar los antihistamínicos, pues no se dejan, nos indicará cómo de “fuertes” son los síntomas, y nos ayudará a relacionarlos con los alérgenos que en ese momento están en el ambiente (ácaros, pólenes, hongos…).

Tras aclarar esto con 'Sebastián', dijo que se había pensado mejor lo de la vacuna, y que deseaba iniciar el tratamiento. (En realidad, lo había consultado con amigos, vecinos y su madre y le habían recomendado hacerlo, pero lo que le animó definitivamente fue el Dr. Google. Por desgracia es así no solo en alergia, se hace más caso a los legos que a los especialistas).
Inmunoterapia con alérgenos: Un tratamiento con más de 100 años
 Y le surgieron algunas dudas: ¿Podré dejar los inhaladores y los antihistamínicos?, ¿puedo tomar otros tratamientos (antibióticos, analgésicos,…) si me estoy vacunando? ¿si los tomo harán más o menos efecto?
Aquí tenéis algunas respuestas:

Si la eficacia de la vacuna fuera la esperada, los síntomas (moqueo de nariz, tos, falta de aire, etc) irán disminuyendo en intensidad y frecuencia, poco a poco, por lo que la necesidad de usar fármacos para aliviarlos será menor. Pero NO será de forma inmediata, por lo que no se debe abandonar el tratamiento sin supervisión de forma brusca.
Si a lo largo del tratamiento surgieran otras enfermedades, desde un dolor de cabeza o de muelas a una infección que necesitara antibióticos, serán tratadas de la misma forma que si el paciente no se estuviera vacunando. La vacunación antialérgica NO afectará a mi sistema inmune para defenderme de infecciones y no voy a librarme de la gripe o voy a dejar de tenerla por hacer el tratamiento. Por cierto, a los que sois asmáticos: ¡DEBÉIS VACUNAROS DE LA GRIPE CADA AÑO!
Campaña vacunal contra la gripe 2017
Los tratamientos con vacunas NO interaccionan con otros medicamentos. Es decir, no incrementan ni disminuyen el efecto de antibióticos, antiepilépticos, antiinflamatorios, antihipertensivos, etc. Ni siquiera con otras vacunas (solamente hay que dejar una semana de diferencia entre cualquier vacuna y la vacuna antialérgica).
Las vacunas antialérgicas no interaccionan con fármacos
 Y así, 'Sebastián', ha empezado a vacunarse para que los pólenes habituales de donde vive le resulten menos dañinos cuando se vea obligado a respirarlos.

¡Ya os contaremos si el año que viene se alegra de haber confiado en nosotros!

Dra. Gloria Requena Quesada
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga.