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viernes, 7 de junio de 2019

El gran enemigo del polen: El Diésel

Es de sobra conocida la influencia de la contaminación ambiental en el desarrollo y/o exacerbación de las enfermedades respiratorias, entre ellas, las alérgicas.
Contaminación en zona industrial
 Los motores diésel constituyen una de las principales fuentes, y es por ello que la Unión Europea se ha puesto las pilas con un ambicioso objetivo: la eliminación total de los vehículos con motor de combustión interna para 2050.
Motor diésel
 No es raro asistir a noticias que hablan del cierre del tráfico rodado en las avenidas principales de las grandes ciudades cuando se alcanzan determinados picos de contaminación ambiental. Capitales como Madrid han llevado a cabo estrategias más agresivas como la denominada Madrid Central: zona de bajas emisiones que comenzó a funcionar en noviembre de 2018, basada en las restricciones al tráfico de los vehículos más contaminantes, favoreciendo al peatón, el uso de la bicicleta y el transporte público, y que ha cosechado grandes resultados según distintos indicadores.
Zona de bajas emisiones Madrid Central
Numerosas ciudades europeas han puesto en marcha un sistema por fases para limitar en los próximos años la circulación de los vehículos con motores de combustión más dañinos para el medio ambiente. Incluso, marcas tan conocidas como Volvo, Porsche, Fiat-Chrysler y muchas otras, ya han anunciado que van a dejar de desarrollar motores diésel por el coste que supone y las expectativas que se avecinan. Es decir, todo apunta a la idea del final del diésel, más tarde de la gasolina, y la inevitable sustitución por vehículos menos contaminantes. Tampoco hay que olvidar los dictámenes del Acuerdo de París adoptado por 195 países para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, compromiso en franca lucha contra el calentamiento global y el cambio climático.
Rudolf Diesel inventor del carburante y del motor homónimos
 Pero ¿por qué es tan malo el diésel para los alérgicos al polen? Para ello deberíamos conocer antes qué es el diésel (o gasóleo): se trata de un hidrocarburo líquido compuesto fundamentalmente por parafinas que se utiliza como combustible en la calefacción y en motores de combustión que llevan el nombre de su inventor: Rudolf Diesel. Dicha combustión emite al ambiente una serie de partículas que, respecto al polen, ejercen un efecto dañino de diferentes maneras:

1. Esas partículas se fijan al polen suspendido en el aire incrementando enormemente el tiempo de permanencia en la atmósfera y, por tanto, de exposición.
2. Las plantas que se encuentran en zonas con un intenso tráfico de vehículos, generan con frecuencia proteínas de estrés, mucho más alergénicas que las habituales (lo que explica por qué en ciertas localidades urbanas, las alergias por pólenes, aun con niveles de polinización más bajos, son más intensas que en algunos entornos rurales).
Tráfico intenso
3. El cambio climático está alterando los ciclos de polinización, adelantando su inicio y retrasando su finalización, por lo que estamos expuestos al polen durante más tiempo.
Tormenta de pólenes 
Expertos del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica han hecho referencia en las últimas semanas al incremento en la incidencia de las enfermedades respiratorias alérgicas: en España ya hay 8 millones de individuos afectados, y en los últimos diez años se ha duplicado la prevalencia de alergia a los pólenes de gramíneas, ciprés, olivo, plátano de sombra y salsola. No son datos para tomar a broma, e indican un problema de salud muy serio que afecta a gran parte de la población española y que por supuesto no va a dejar de empeorar.

Frases lapidarias como el famoso “No me lo creo” de Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, acerca del minucioso informe de 1.656 páginas sobre los devastadores efectos del cambio climático en la economía, la salud y el medio ambiente, pueden retrasar unas resoluciones que sí o sí serán puestas en marcha antes o después ante una situación tan evidente que solo una persona con un importante déficit intelectual es capaz de negar.

Y, mientras tanto, ahí estamos nosotros: los alergólogos.

Dr. Gonzalo Campos Suárez
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga. 

jueves, 30 de noviembre de 2017

Influencia del cambio climático en alergia



Sois muchos los que en consulta nos comentáis que parece que ahora todo el mundo tiene alergia y nos preguntáis si tenemos un porqué. Existen diversas teorías sobre el aumento de la prevalencia de alergia, y algunas de ellas se han expuesto en el ‘Simposio de Alergología y Cambio Climático’, al que hemos asistido parte del equipo y de las que queremos haceros participes.
El cambio climático es una realidad
En los últimos meses, hemos escuchado en los medios de comunicación hablar de niveles altos de polución, limitaciones de la circulación de los coches y acceso a las ciudades, así como de condiciones meteorológicas extremas (huracanes, inundaciones, sequías…), olas de calor o máximos de temperatura no detectados previamente en épocas otoñales. Pues bien, esta polución ambiental y el cambio climático afectan al desarrollo de las plantas, y además de forma directa pueden dañar el sistema respiratorio.
Capa de contaminación sobre la ciudad de Madrid

Si nos centramos en el asma, su prevalencia se ha incrementado en las últimas décadas, especialmente en ambientes urbanos, y en niños y adolescentes. En los últimos 50 años la prevalencia ha pasado del 2-4% al 10-15% de la población. Del mismo modo, se ha producido un aumento de la alergia a pólenes alcanzando el 40% de los jóvenes adolescentes.
Asma bronquial e inflamación de la vía aérea
Contaminación
El 80% de la población urbana mundial está expuesta a niveles de contaminación que exceden los recomendados. Concentraciones más bajas de las recomendadas por las Agencias de Calidad Ambiental incrementan los síntomas y asistencia a urgencias de los pacientes asmáticos. La exposición a partículas daña el pulmón y aumenta la inflamación. Por lo que la contaminación empeora los síntomas de asma preexistente y puede inducir nuevos casos de asma e incrementar el riesgo de sensibilización alérgica.
Panel informativo de calidad del aire y ambiental
 Así mismo, esta contaminación producida por partículas diésel de la combustión de motores y por las calefacciones, hace que las plantas desarrollen mecanismos defensivos y que produzcan pólenes más agresivos que son más alergénicos.
El transporte privado representa el 25% de la contaminación en Madrid
Cambio Climático
El aumento de la temperatura producido por el aumento de los gases invernadero y en concreto el dióxido de carbono (CO2), provoca:
- Un fenómeno de inversión térmica en la atmósfera de las ciudades, que hace que el polen persista durante más tiempo en la atmósfera y con ello se incrementa la posibilidad de exposición a estos pólenes.
- Una aceleración del crecimiento de las plantas, adelanto en la floración, aumento de la producción de polen, además de dar pólenes más agresivos.
- Una alteración de las épocas de reproducción y el espacio que habitan los hongos y los ácaros, así como diferentes virus.
Esto explicaría en parte, que haya más alérgicos en las ciudades que en zonas rurales. Ya que ocasiona un periodo de exposición a pólenes más largo que los conocidos hasta ahora y con ellos un aumento de los síntomas durante más tiempo en los alérgicos y aparición de un mayor número de nuevas personas alérgicas.

Este hecho ya se ha constatado en ciudades como Madrid con adelanto de la floración del platanero de sombra, gramíneas, siendo muy significativo para el polen del ciprés o arizónicas que llega a adelantarse más de un mes de su periodo habitual.
Por otro lado, la sequía y falta de precipitaciones está conduciendo a zonas en desertización, con desplazamiento de especies vegetales más débiles y expansión de otras más resistentes a estas nuevas condiciones y más alergénicas como son la Salsola y Chenopodium, cuyos pólenes además persisten durante más tiempo en la atmósfera por la falta de lluvias, apareciendo un aumento de casos en los últimos años en la zona de Levante y con síntomas fuera de la época habitual.
Salsola kali
Todos estos datos nos dicen que el cambio climático es un hecho y que influye de forma negativa sobre las enfermedades alérgicas. Desde aquí queremos aportar nuestro granito de arena informando de este fenómeno y de algunas de las medidas que tenemos en nuestras manos para ralentizarlo.

¿Qué podemos hacer nosotros?
Disminuir el consumo de combustibles fósiles y controlar la emisión de nuestros vehículos. Potenciar las energías renovables.
Energías renovables
Potenciar el uso del transporte público y disminuir el transporte privado dentro de las ciudades.
Para los alérgicos o personas con problemas respiratorios, disminuir las actividades al aire libre los días de máxima contaminación.

Dra. Teresa Posadas Miranda
Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga