La Esofagitis Eosinofílica es una nueva
forma de manifestación de la alergia alimentaria emergente en todo el mundo. Los
primeros casos se describieron hace unos 20 años, y aunque su prevalencia es
baja, está aumentando en los últimos años sin que tengamos una causa clara. Se
calcula que la prevalencia en nuestro país es de 53 casos por cada 100.000
niños y 44 casos por cada 100.000 adultos, es decir que tenemos unas 23.500 personas afectadas por esta enfermedad en España.
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| Esofagitis: Inflamación del Esófago |
Podemos definir esta enfermedad como una
inflamación del esófago por un tipo de leucocitos, llamados eosinófilos, que,
en condiciones normales, no se encuentran en el esófago. El esófago es un
conducto muscular a través del cual, los alimentos pasan de la faringe al estómago.
Cuando el esófago se inflama, su función se altera, dando lugar a una serie de
síntomas que indican un funcionamiento anormal.
La Esofagitis Eosinofílica afecta sobre
todo a niños y adultos jóvenes, y en muchos casos se asocia a algún tipo de
alergia como asma, rinitis, conjuntivitis con algún tipo de sensibilización. Todos
los estudios nos indican que esta enfermedad es de origen alérgico, ya que en
muchos casos remite con una dieta exenta de determinados alimentos.
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¿Qué síntomas
produce esta enfermedad?
Los síntomas van a depender de cada
paciente, de la edad…, a veces los síntomas se presentan de forma perenne,
otras veces intermitente y otras veces estacional. En niños pequeños, los síntomas
más frecuentes son las náuseas, los vómitos y el rechazo del alimento junto con
la pérdida de peso y el retraso en el crecimiento.
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| Disfagia e impactaciones |
La disfagia (dificultad para
tragar) aparece en pacientes de más edad y en ocasiones atascos o impactaciones
del alimento en faringe (el alimento se queda parado en la garganta) que puede
requerir endoscopia urgente. Otros síntomas son el reflujo, ardores que no
desparecen con la medicación habitual, y el dolor torácico o abdominal. Suelen
ser personas que comen muy lentamente y beben tras cada bocado para ayudar al
paso del bolo alimenticio.
¿Cómo se diagnostica?
Para el diagnóstico de esta enfermedad
intervienen dos especialialistas: digestivo y alergólogo, y en algunas
ocasiones para el tratamiento también puede intervenir el nutricionista.
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| Endoscopia en quirófano |
Cuando los síntomas nos hagan sospechar esta
enfermedad hay que confirmarla mediante la realización de una endoscopia que
tomará muestras del esófago para analizarlo microscópicamente y ver si presenta
ese infiltrado por eosinófilos característico de la enfermedad. Una vez
confirmada la enfermedad, el paciente tendrá que ser valorado por un
especialista en Alergología que realizará estudio para tratar de averiguar que
sustancias pueden desencadenar o relacionarse con la enfermedad.
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| Esquema de Endoscopia |
¿Cómo se trata
la enfermedad?
Es una enfermedad crónica que afecta a
la calidad de vida de los pacientes, en la que tenemos varias opciones de
tratamiento
1 Tratamiento
con fármacos
2 Dieta alimentaria
3 Dilatación
endoscópica en los casos más avanzados de la enfermedad (para dilatar o abrir
esófagos muy cerrados por la inflamación mantenida) o para resolver cuadros de “atascos”
de alimentos.
La elección del tratamiento se debe de
hacer de forma individualizada teniendo en cuenta las preferencias del paciente
y/o familiares, motivación del mismo, edad, gravedad de la enfermedad…
El tratamiento dietético afecta a varios
grupos de alimentos (leche, trigo, huevo, legumbres, cereales, frutos secos,
pescados y mariscos) que se eliminan de la dieta de forma secuencial generalmente.
Parece ser que la metodología actualmente empleada para detectar si una persona
es alérgica a un alimento no serviría en esta enfermedad. Se sigue investigando
cual sería la técnica más adecuada que nos permitiría identificar el alimento responsable.
Entre los fármacos más usados están los
corticoides deglutidos. No existen en el mercado formulaciones específicas para
tratar esta enfermedad por lo que se utilizan presentaciones para uso nasal o
para inhalación. Los últimos estudios plantean que hay un grupo de pacientes, que
responden al tratamiento con fármacos de la familia de los inhibidores de la
bomba de protones (el famoso omeprazol y derivados) por lo que también deberían
de considerarse como fármacos de primera línea para el tratamiento de esta
enfermedad.
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| Inhibidores de la bomba de protones: Omeprazol y derivados |
En cualquiera de las vías de
tratamiento, será necesario realizar endoscopias de control tras inicio de la
terapia elegida para comprobar su efectividad.
Dra. Rocío de la
Higuera Artesero
Médico
Especialista en Alergología
Grupo
AlergoMálaga




















