miércoles, 2 de marzo de 2016

Particularidades de la alergia a los frutos secos: ¿Hay que retirarlos todos?



Los frutos secos son llamados así porque todos tienen una característica en común, que es la presencia de forma natural de menos de un 50% de agua en su composición. Este rasgo nos sirve para distinguirlos de las frutas desecadas, las cuales en muchas ocasiones se comercializan bajo el mismo calificativo que los primeros.
Frutos Secos
 De este modo y para tener una referencia clara de a qué grupo pertenece cada cual, tenemos como frutos secos: almendras, anacardos o merey, avellanas (“avellana americana” en Málaga), bellotas, cacahuete o maní (las mal llamadas “avellanas” en Málaga), castañas, nueces (de California, de Pecán, de Macadamia…), piñones, pistachos o alfóncigos…, que son semillas comestibles envueltas por una cáscara dura, con alto valor nutricional en ácidos grasos poliinsaturados, proteínas, fibra, minerales y vitaminas. “Popularmente”, se aceptan como frutos secos: el cacahuete, que es en realidad una legumbre, así como en ocasiones los garbanzos y las habas tostadas, el maíz tostado o “kikos”, y las semillas de girasol (las “pipas”) o las de calabaza.

Frutos secos variados: Nueces, anacardos, avellanas, almendras
 Las frutas desecadas no son otra cosa que frutas con alto contenido en azúcares que se someten a un proceso de desecación para aumentar su durabilidad y tiempo de consumo, tales como: uvas pasas, higos secos, dátiles, ciruelas pasas, orejones (albaricoques), etc.
Fruta desecada: Higos secos, pasas, damascos
Los frutos secos aceptan muchas formas de consumo, la más habitual como aperitivo tostado o frito, pero existen otros modos de presentación: incorporados a postres y repostería, algunas estacionales como en turrones y mazapanes o en chocolates y galletas. Pero no hay que dejar de prestar atención a su amplio uso en la gastronomía mediterránea en salsas típicas (salsa romesco, pesto, picadas), sopas, cremas, ensaladas, o acompañando a carne, pescado, en yogures y, como no, con queso y membrillo.
En España, los frutos secos que se consumen con más frecuencia son las nueces, cacahuetes, almendras, pistachos y avellanas.

Consumo de Frutos Secos en España en 2014
Producto
Volumen
(miles de kg)
Consumo
per capita
Frutos secos
126.590,84
2,82
Nueces
27.658,07
0,62
Cacahuete
11.634,71
0,25
Almendra
11.401,79
0,23
Pistacho
4.819,99
0,12
Avellana
3.869,20
0,12
Surtido
8.502,53
0,19
Otros
58.704,54
1,33
Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

Almendras, Pistachos, Avellanas, Anacardos y Cacahuetes
Aunque la prevalencia real de la alergia a frutos secos es desconocida, los estudios que más certeramente aproximan el problema, sitúan su frecuencia global en menos del 2% de la población. Según el estudio español Alergológica 2005, analizando 369 pacientes con alergia a alimentos, el 26% padecía alergia a frutos secos, de los cuales un 72.6% serían mayores de 15 años, 14.8% niños de 6-15 años y un 12.6% niños de 3-5 años, siendo infrecuente en menores de 3 años, seguramente por las costumbres de consumo que tenemos en nuestro país.
En los niños es más común la sensibilización a un único fruto seco, mientras que en adultos suelen ser sensibilizaciones múltiples, posiblemente asociado a la exposición progresiva a toda la diversidad de los mismos.
Aunque originarios de grupos botánicos diferentes, son probables los fenómenos de reactividad cruzada entre frutos secos, y también entre frutos secos y pólenes, pudiendo ser estos últimos una de las causas de este incremento en la sensibilización.
A nivel mundial, la alergia a frutos secos más frecuente es la debida al cacahuete, sin embargo, en España, por las costumbres de consumo, encabezan el problema la nuez y la almendra, siempre supeditado a las distintas edades de los pacientes y las diferentes áreas geográficas.
La mayoría de los alérgenos corresponden al grupo de proteínas de defensa vegetal, al grupo de proteínas de almacenamiento, o a las profilinas. Todas estas proteínas suelen ser muy similares a las presentes en otros frutos secos, por tanto justifican los fenómenos de reactividad cruzada. Hay que tomar en consideración que estos alérgenos también los contienen los pólenes, y por ello se describen también fenómenos de reactividad cruzada entre pólenes y frutos secos. 

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones… si mi hijo es alérgico a un fruto seco, ¿debe evitarlos todos?
Lo cierto es que no existe una respuesta fácil y universal con la que dar solución de forma inequívoca a esta pregunta. Todo dependerá de la historia clínica, el tipo de reacción, el/los fruto/s seco/s implicado/s, y las pruebas alergológicas realizadas (pruebas cutáneas en “prick”, IgE específica en análisis de sangre, y provocación oral si procede). Para que os hagáis una idea, poniendo dos ejemplos muy claros y concretos:
         -Paciente 1: Niño que consume 2-3 nueces, y a los 15 minutos tiene rochas por el cuerpo y labios inflamados. Tiene pruebas positivas a nuez y otros frutos secos como almendra y cacahuete, con los cuales nunca ha tenido reacción y que sigue consumiendo sin problemas. A este niño solamente habría que quitarle la nuez, y no hacerle una prohibición extensiva a todos los frutos secos.
          -Paciente 2: Niña que consume “revuelto de frutos secos”, y a los 10 minutos tiene inflamación de labios y picores. Tiene pruebas positivas a distintos frutos secos, y en la analítica, IgE específica positiva a varios frutos secos pero destaca la almendra. Habría que prohibirle de entrada el consumo de frutos secos en general, y posteriormente realizar estudios de provocación para aclarar cuál o cuáles han sido realmente los responsables de la reacción para aconsejarle su evitación.
Revuelto de Frutos Secos
En el fondo, hay que intentar afinar lo más posible el diagnóstico, siempre y cuando la historia clínica y el tipo de reacción nos lo permita, con la idea de aconsejar lo más fielmente posible la evitación de los alimentos implicados, y que la dieta de nuestro paciente sea lo menos limitada posible.

Dr. Jaime García Campos
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

miércoles, 17 de febrero de 2016

Vuelve la “procesionaria”: ¿Cómo enfrentarse a ella?

La polilla procesionaria del pino supone una plaga en expansión, sobre todo en los países mediterráneos. Aparte de la deforestación que origina, con el consiguiente perjuicio medioambiental y económico, en su estado larvario (oruga) es causa de reacciones en el hombre y las mascotas.
Fase adulta o Polilla de procesionaria
Su nombre científico se asemeja a un trabalenguas, atreveos a decirlo: Thaumetopoea pityocampa. 

Un poquito de biología no hace daño: 
Pasa por cuatro fases de desarrollo: polilla, huevo, larva y crisálida. Las polillas, tras la fecundación, depositan los huevos en las acículas de los pinos de los que eclosionarán las orugas en 30 o 40 días. Las orugas manifiestan desde el principio un comportamiento gregario, y una característica forma de desplazarse en fila, una detrás de otra, como si se movieran en procesión (de ahí el nombre “Procesionaria”).
Fases del desarrollo o ciclo biológico de la procesionaria
Durante los meses de septiembre a noviembre, dependiendo del clima, la colonia forma bolsones o nidos de invierno fácilmente visibles en la copa de los pinos.
Nido o bolsón característico de procesionaria en pinar

Dependiendo de la zona y del año (entre los meses de enero a mayo), las orugas maduras abandonan los pinos en procesión, encabezados por una hembra, para dirigirse a los lugares de enterramiento. Es en este cuando se produce el mayor número de reacciones (si habéis realizado alguna excursión al campo, os habréis encontrado alguna procesión ya en estas fechas).

Formación típica en línea de las procesionarias
Posteriormente, bajo el suelo, las orugas pasan a la fase de crisálida, en la que existe un periodo de detenimiento del desarrollo, desde menos de un mes hasta cuatro años, según las condiciones climáticas. Al ser capaces de permanecer durante largos periodos de tiempo en el medio ambiente, hay que tener en cuenta que a veces los pacientes pueden llegar a presentar reacciones durante todo el año. 

¿Pueden producir una reacción alérgica grave? 
Las orugas presentan unos “pelos” urticantes de pequeño tamaño, que es su mecanismo de defensa, que se desprenden con facilidad y pueden ser transportados por el viento. Estos pelos pueden producir afectación cutánea, ocular y respiratoria.

Existen referencias de que ya los romanos arrojaban a los reos en zanjas llenas de procesionarias. Esos “pelos” son verdaderos “arpones”, capaces de irritar piel, la mucosa conjuntival, y de penetrar en la vía respiratoria. Al poder ser transportadas por el aire, pueden ocasionar problemas sin que exista un contacto directo.

Los mecanismos implicados incluyen el irritativo y el alérgico, por hipersensibilidad mediada por IgE, donde las reacciones son inmediatas, repetidas y progresivamente más graves.

Si sufre alguna reacción en una zona de pinos infestados, es recomendable consultar con su alergólogo. 

Por último, algunos consejos para evitar reacciones por la oruga de la procesionaria del pino: 
  • Durante los meses en los que la oruga desciende en procesión de los pinos (si el invierno es frío: febrero-abril, si el invierno es más suave: enero-marzo), y especialmente en días de viento, es preferible que no pasee por pinares infestados y que tampoco lo hagan sus mascotas.
  • Alejar a los niños, NUNCA molestarlas, tocarlas ni barrerlas (se levantan miles de dardos urticantes). Si están en su parcela, una vez bajo tierra puede mojar la zona para fijar los pelillos de las orugas al suelo.
  • Evite recoger objetos (piña, leña…) de los pinares infestados o remover la tierra. Si vive en una parcela con pinos, durante los últimos meses del invierno y el principio de la primavera evite tender la ropa al aire libre.
  • En los casos de exposición profesional, deberán extremarse las medidas de precaución: no dejar zonas de piel expuesta, y en ocasiones será necesario el uso de gafas y mascarillas. Los pacientes alérgicos a la oruga no deberían habitar ni trabajar en pinares infectados.
  • Control de las plagas: uso de insecticidas, trampas con feromonas, cortar y quemar los bolsones, romper los bolsones, barreras físicas, fomentar y proteger a las aves insectívoras. Lo mejor y más recomendable, según nuestro punto de vista, será contactar con empresas especializadas en erradicación de este tipo de plagas.
Dra. Clara Isabel Pérez Padilla.
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

miércoles, 3 de febrero de 2016

CUÁNDO INTRODUCIR LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA EN LOS NIÑOS CON ALTO RIESGO DE ALERGIA



En primer lugar: ¿Tiene mi hijo un elevado riesgo de padecer una alergia alimentaria? 

Probabilidad de Atopia en la Descendencia
Si los padres de un niño tienen alguna enfermedad alérgica de base, ya sea rinitis, asma bronquial, dermatitis atópica, alergia a alimentos, etc., se puede decir que el recién nacido tendrá mayor probabilidad de desarrollarla.
En estudios de la década de los 70, se estimó el riesgo en la descendencia entre un 38-58%, si uno de los padres era alérgico, y entre un 60-80%, si lo eran ambos. 

¿Qué es la alimentación complementaria? (AC) 
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud): Es el periodo durante el cual se administran otros alimentos junto a la leche materna (incluyendo sucedáneos). Según la ESPGHAN: (European Society for Paediatric Gastro-enterology, Hepatology and Nutrition): Cualquier alimento, sólido o líquido, que no sea leche materna o fórmula adaptada.
Alimentación completa con los distintos grupos de alimentos.
En los niños de la población general, se van introduciendo alimentos en la dieta -bajo la supervisión del pediatra de atención primaria-, hasta que el niño alcanza una alimentación similar a la de la familia y el entorno en el que crece. Cómo hacerlo, suele estar condicionado por hábitos sociales, culturales y hasta religiosos. Pero, ¿existe alguna prueba científica que avale cuándo, cómo y en qué orden? 
Incluso, entre países de “nuestro entorno”, podemos encontrar diferencias significativas; por ejemplo: en Italia, el 34% de los bebés inician la AC antes de los 4 meses, y en Reino Unido hasta el 51%.
De nuevo, según la OMS, el rango óptimo está habitualmente entre los 6 y los 24 meses, y la lactancia materna puede prolongarse hasta más tarde. Eso sí, propone la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida.
Recomendaciones generales para la Alimentación Complementaria
Algunos de los “inconvenientes” achacados a la introducción temprana de la AC, incluyen la exposición demasiado prematura a alimentos alergénicos en ciertos niños, y su supuesta relación con el aumento del riesgo de desarrollar alergias. De ese modo, en los niños con alto riesgo de alergia, hasta hace poco, se solía retrasar la introducción en la dieta de los alimentos que con más frecuencia producen alergias alimentarias, como son: el huevo, el pescado o los frutos secos.
Esto ocurría también con el gluten, pensando que si se retrasaba su consumo, se evitaría desarrollar una enfermedad celíaca (EC) o una alergia al trigo. Pero se realizó un estudio para ver si esto era cierto, y se seleccionó a un gran número de niños con riesgo de EC, a los que se les realizó un seguimiento durante un largo período. Resultado: encontraron un riesgo 5 veces mayor en los niños en los que se introducía el gluten antes de los 4 y después de los 7 meses de vida, respecto de los que lo introducían en la dieta entre los 4 y los 6. Conclusión: se debe recomendar la introducción de cereales con gluten entre los 4 y los 6 meses y no demorarla más allá.
Trigo, cereales, pan y pasta
Algo parecido ha ocurrido con los alimentos más alergénicos. Retrasar la introducción en la dieta o evitar alimentos como el pescado o el huevo, NO ha demostrado que disminuya la incidencia de alergias alimentarias en los niños de alto riesgo, y por supuesto tampoco en el resto.
Incluso para el cacahuete, los datos indican que, empezar a administrarlos de forma temprana (sobre los 6-7 meses, molidos, claro, ¡¡¡no olvidar el riesgo de atragantamiento¡¡¡) y mantenerlos en la dieta de niños con alto riesgo de alergia (aquellos con dermatitis atópica o alergia al huevo), disminuye la probabilidad de que los niños la desarrollen realmente en un futuro.
Alimentación Completa con los distintos grupos de alimentos.
En conclusión, se debe introducir la AC siguiendo las indicaciones del pediatra, pero NO es necesario un calendario diferenciado en los niños con alto riesgo de presentar alergias. Evitar o retrasar la introducción de ciertos alimentos no va a disminuir dicho riesgo, e incluso puede aumentarlo. Esto será así también en el caso de niños que ya padecen alguna alergia alimentaria: evitarán dicho alimento según las indicaciones de su alergólogo, pero mantendrán la introducción del resto IGUAL que los niños de la población general.

Dra. Gloria Requena Quesada
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

miércoles, 13 de enero de 2016

Biografías “asmáticas”: El “Che” Guevara, Marcel Proust y Vivaldi

Maimónides
Moisés Maimónides (1135-1204 dC), el rabino y filósofo que vivió en Andalucía, Marruecos y Egipto, fue también un médico que practicó en la corte del Sultán Saladino. Entre los muchos textos de los que es considerado autor, Maimónides escribió el “Tratado del Asma” para el príncipe Al-Afdal, (uno de sus pacientes). En él revelaba que sus síntomas a menudo se iniciaban como un resfriado común durante los meses húmedos. Finalmente, el paciente quedaba sin aliento y tosía hasta que expulsaba flemas, lo que mejoraba su estado.
Señaló que los meses secos de Egipto ayudaban a estos enfermos.

Ernesto "Ché" Guevara
Ernesto “Che” Guevara atravesó su vida luchando por respirar. Esa fue su principal batalla, la que perdió de forma inexorable. Dicen algunos de sus biógrafos, que los continuos ataques acaecidos en su infancia y adolescencia forjaron en cierta medida su carácter, donde siempre destacaron la disciplina y el autocontrol. Recurrentes encamamientos derivados de este problema -que jamás pudo resolver-, le llevaron a aficionarse al ajedrez y a la lectura: descubrió a Charles Dickens (con quien compartió enfermedad), Julio Verne y Emilio Salgari, entre otros autores.
En el libro que escribiría más tarde, “Diarios de motocicleta”, en el que relata un largo viaje realizado junto a su fiel amigo Alberto Granado, hará referencia a sus sucesivas crisis asmáticas, y a cómo la falta de medicamentos y la humedad pusieron en aprietos su salud, durante su periplo por Sudamérica. Así tomó la isla de Cuba, dando mordiscos al aire mientras atravesaba la jungla caribeña arrastrando su fusil.
Lo que saben muy pocos, es que previamente (en 1945) había sido declarado “no apto” para realizar el servicio militar en las Fuerzas Armadas de su país. ¿Parece incongruente, no? Una simple auscultación determinó el destino de uno de los más famosos guerrilleros del mundo moderno.

Marcel Proust
Marcel Proust, autor de “En busca del tiempo perdido”, una de las obras cumbre de la literatura francesa, padeció su primer ataque de asma a los nueve años. Siempre fue un niño débil, sobreprotegido por su madre, lo que describe autobiográficamente en el primer volumen de esa faraónica obra, “Por la parte de Swann”.
Abusará del café, recurrirá a inyecciones de adrenalina, a la inhalación de estramonio, a la marihuana y a otras drogas (opio entre ellas), para combatir su asma. Llegará a aislarse en una habitación acolchada durante sus largas sesiones de escritura. 
Su enfermedad respiratoria no soportó una neumonía que fue el motivo de su fallecimiento en noviembre de 1922, cuando sólo tenía cincuenta y un años.
Admirador de Mozart, Baudelaire y Alfred de Vigny, un día le preguntaron cómo le gustaría morir; su respuesta fue: «Mejor y amado».

Antonio Vivaldi
Antonio Vivaldi fue sacerdote antes que compositor. En varias ocasiones tuvo que abandonar cuando oficiaba misa debido a crisis asmáticas que interrumpían sus disertaciones. De hecho, en 1737 es acusado de una “dejación de funciones”, a lo que Vivaldi responde en una interesantísima carta:
“No he dicho misa por espacio de veinticinco años y no tengo intención de volver a hacerlo, no por causa de prohibición u ordenanza alguna, sino por mi propia voluntad, a causa de una enfermedad que he sufrido desde la infancia y que todavía me atormenta.
Después de haber sido ordenado sacerdote, dije misa durante un año, pero posteriormente decidí no volver a decirla por haber tenido en tres ocasiones que abandonar el altar antes de concluir el sacrificio a causa de mi enfermedad.
Por esta razón vivo casi siempre en interiores y nunca salgo si no es en góndola o carruaje, ya que no puedo caminar sin sentir dolor y opresión en el pecho.
Ningún caballero me ha invitado a su casa, ni siquiera nuestro príncipe, porque todos conocen mi debilidad.
Puedo salir a pasear después de la cena, pero nunca voy a pie. Ésta es la causa de que nunca diga misa”.
Excusado por el Cardenal, el famoso compositor de “Las cuatro estaciones”, encontró un trabajo como director musical en una escuela para niñas huérfanas.
¿De nuevo el asma determinó su destino?

Liza Minnelli, Diane Keaton, Mark Spitz, y hasta el mismísimo David Beckham, han sufrido en sus carnes la desagradable sensación que supone la imposibilidad para respirar. Una cantante, una actriz, un nadador y un futbolista, entre muchos otros. Todos ellos, brillantes y famosos, atravesaron sus carreras lidiando con su enfermedad. Porque el asma no entiende de clases ni de bolsillos, y cualquiera puede padecerla.
Liza Minnelli, David Beckham, Mark Spitz, Diane Keaton
Pero, como un día dijera Martin Scorsese (también asmático): “Yo fui un niño con asma inducido a creer que no conseguiría gran cosa en la vida”.

El que suscribe estas líneas también lo fue.
Saquen sus conclusiones…

Dr. Gonzalo Campos Suárez
Médico Especialista en Alergología
Coordinador del Grupo AlergoMálaga