Cristina es
una niña de 11 años, que hasta hace algo más de un año estaba totalmente sana y
sin más visitas al centro de salud que para sus vacunas, pero comenzó a
presentar “gastroenteritis” muy frecuentes (si bien nadie más en casa
presentaba síntomas).
Cuando los episodios digestivos se fueron haciendo más
repetidos e intensos (vómitos repetitivos que no paraban con nada, algunas
veces con malestar general, deshidratación, decaimiento, palidez cutánea… que precisaban
atención en urgencias), su pediatra del centro de salud, con buen criterio, la
remite al especialista de aparato digestivo. Tras hacerle un estudio con
distintas pruebas, no se llega a un diagnóstico claro, salvo la presencia de un
reflujo gastroesofágico leve.
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Niña con dolor abdominal |
Como
antecedente alérgico solo constaba una rinitis leve en primavera con pruebas
cutáneas positivas a polen de olivo, algo frecuente en nuestro medio. Se repasa
todo el historial de pruebas e informes realizados hasta ese momento, y se
“repregunta” por toda la historia de nuevo.
Resulta que
curiosamente, todas las veces que tenía vómitos eran por la tarde/noche, y
tenían una frecuencia de 1-2 por semana. La madre sospechaba que pudiera ser
algún alimento, así que me traía un “calendario” de meriendas y cenas
habituales en la niña, pero no le veía una relación clara con ninguno en
particular.
Tras esa
primera consulta, le indico a la madre (que es quien se encargaba de las
comidas en casa) que haga un calendario de comidas, no de cenas, durante el
próximo mes, y que de nuevo acuda a la consulta. Y así lo hizo.
Al volvernos a
ver, comprobamos que los días que la niña tenía los vómitos, en casa se comían
legumbres (lentejas). Las pruebas cutáneas con lentejas, así como la
determinación de inmunoglobulinas específicas en sangre (IgE), resultaron
negativas. Pero la niña no vuelve a tener los síntomas desde que no come esos
platos. Con lo que el diagnóstico es de Alergia NO IgE mediada “tipo FPIEs”
(siglas en inglés para Food Protein-Induced Enterocolitis Syndrome) por lentejas.
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Lentejas |
Pues es un
tipo de enfermedad que hasta hace unos años no se conocía, y que,
afortunadamente no es muy frecuente. Se trata de un cuadro de hipersensibilidad
gastrointestinal que se manifiesta con vómitos repetitivos, profusos, a veces
con diarrea, que pueden llevar a la deshidratación (más en niños más pequeños)
y al letargo (decaimiento). En los casos crónicos, puede acompañarse de pérdida
de peso o incluso con fallo de medro (falta de crecimiento).
Esta
enfermedad, afecta sobre todo a niños, aunque también puede darse en adultos.
Se desencadena más frecuentemente por la leche de vaca, soja, pero también
otros alimentos con proteínas diversas: huevo, frutas, legumbres, pescados,
carnes…
Las reacciones
inmunológicas a proteínas de la dieta pueden clasificarse como IgE mediadas (las
más frecuentes y conocidas), No IgE mediadas o mixtas (IgE y células T
mediadas). Pueden afectar a cualquier zona del tracto digestivo, desde la boca
al recto, pero cuando afectan a una región determinada se les nombra por esa
localización, por ejemplo, esofagitis eosinofílica, gastritis eosinofílica,
colitis eosinofílica, enteropatía inducida por proteínas de alimentos,
proctitis…
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Aparato digestivo |
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Análisis de sangre para determinación de IgE |
En ocasiones es necesario realizar un test
de provocación oral en el hospital, bien para confirmar el diagnóstico (cuando
no esté claro el alimento que lo provoca) o para determinar su resolución,
porque, si, “se cura” en la mayoría de los casos infantiles unos 3-4 años desde
su inicio. Mientras esto pasa, el tratamiento será la eliminación del alimento
de la dieta del niño.
Dra.
Gloria Requena Quesada.
Médico
Especialista en Alergología
Grupo
AlergoMálaga