miércoles, 1 de marzo de 2017

La Esofagitis Eosinofílica: La enfermedad alérgica de moda


 
La Esofagitis Eosinofílica es una nueva forma de manifestación de la alergia alimentaria emergente en todo el mundo. Los primeros casos se describieron hace unos 20 años, y aunque su prevalencia es baja, está aumentando en los últimos años sin que tengamos una causa clara. Se calcula que la prevalencia en nuestro país es de 53 casos por cada 100.000 niños y 44 casos por cada 100.000 adultos, es decir que tenemos unas 23.500 personas afectadas por esta enfermedad en España.
Esofagitis: Inflamación del Esófago
 Podemos definir esta enfermedad como una inflamación del esófago por un tipo de leucocitos, llamados eosinófilos, que, en condiciones normales, no se encuentran en el esófago. El esófago es un conducto muscular a través del cual, los alimentos pasan de la faringe al estómago. Cuando el esófago se inflama, su función se altera, dando lugar a una serie de síntomas que indican un funcionamiento anormal.

La Esofagitis Eosinofílica afecta sobre todo a niños y adultos jóvenes, y en muchos casos se asocia a algún tipo de alergia como asma, rinitis, conjuntivitis con algún tipo de sensibilización. Todos los estudios nos indican que esta enfermedad es de origen alérgico, ya que en muchos casos remite con una dieta exenta de determinados alimentos.

 ¿Qué síntomas produce esta enfermedad?
Los síntomas van a depender de cada paciente, de la edad…, a veces los síntomas se presentan de forma perenne, otras veces intermitente y otras veces estacional. En niños pequeños, los síntomas más frecuentes son las náuseas, los vómitos y el rechazo del alimento junto con la pérdida de peso y el retraso en el crecimiento. 
Disfagia e impactaciones
La disfagia (dificultad para tragar) aparece en pacientes de más edad y en ocasiones atascos o impactaciones del alimento en faringe (el alimento se queda parado en la garganta) que puede requerir endoscopia urgente. Otros síntomas son el reflujo, ardores que no desparecen con la medicación habitual, y el dolor torácico o abdominal. Suelen ser personas que comen muy lentamente y beben tras cada bocado para ayudar al paso del bolo alimenticio.
¿Cómo se diagnostica?
Para el diagnóstico de esta enfermedad intervienen dos especialialistas: digestivo y alergólogo, y en algunas ocasiones para el tratamiento también puede intervenir el nutricionista.
Endoscopia en quirófano
Cuando los síntomas nos hagan sospechar esta enfermedad hay que confirmarla mediante la realización de una endoscopia que tomará muestras del esófago para analizarlo microscópicamente y ver si presenta ese infiltrado por eosinófilos característico de la enfermedad. Una vez confirmada la enfermedad, el paciente tendrá que ser valorado por un especialista en Alergología que realizará estudio para tratar de averiguar que sustancias pueden desencadenar o relacionarse con la enfermedad.
Esquema de Endoscopia
 ¿Cómo se trata la enfermedad?
Es una enfermedad crónica que afecta a la calidad de vida de los pacientes, en la que tenemos varias opciones de tratamiento
1 Tratamiento con fármacos
2 Dieta alimentaria
3 Dilatación endoscópica en los casos más avanzados de la enfermedad (para dilatar o abrir esófagos muy cerrados por la inflamación mantenida) o para resolver cuadros de “atascos” de alimentos.

La elección del tratamiento se debe de hacer de forma individualizada teniendo en cuenta las preferencias del paciente y/o familiares, motivación del mismo, edad, gravedad de la enfermedad…
El tratamiento dietético afecta a varios grupos de alimentos (leche, trigo, huevo, legumbres, cereales, frutos secos, pescados y mariscos) que se eliminan de la dieta de forma secuencial generalmente. Parece ser que la metodología actualmente empleada para detectar si una persona es alérgica a un alimento no serviría en esta enfermedad. Se sigue investigando cual sería la técnica más adecuada que nos permitiría identificar el alimento responsable.

Entre los fármacos más usados están los corticoides deglutidos. No existen en el mercado formulaciones específicas para tratar esta enfermedad por lo que se utilizan presentaciones para uso nasal o para inhalación. Los últimos estudios plantean que hay un grupo de pacientes, que responden al tratamiento con fármacos de la familia de los inhibidores de la bomba de protones (el famoso omeprazol y derivados) por lo que también deberían de considerarse como fármacos de primera línea para el tratamiento de esta enfermedad.
Inhibidores de la bomba de protones: Omeprazol y derivados
En cualquiera de las vías de tratamiento, será necesario realizar endoscopias de control tras inicio de la terapia elegida para comprobar su efectividad.

Dra. Rocío de la Higuera Artesero
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

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