martes, 18 de junio de 2019

Casos misteriosos en alergia (I): El caso del pulidor de suelos.

Alergia al trabajo, ¿existe? La respuesta sería que no tanto como a muchos “trabajadores” le gustaría, pero si, es posible.
Como se ha tratado en otras entradas de este blog (asma ocupacional del peluquero por la Dra. Paola Palao), es posible que síntomas de asma bronquial puedan estar originados por alérgenos que se encuentran en el lugar de trabajo.

Hay veces, que relacionar síntomas de enfermedad y trabajo no es sencillo. Cuando se hace, puede que el resultado sea sorprendente. El caso recientemente publicado en El Norte de Castilla, es un caso curioso que enseña a valorar la historia clínica como prueba más importante en alergia para llegar a un diagnóstico, que en este caso resultó ser una neumonitis por hipersensibilidad (NH).
El extraño caso del pulidor de suelos
 En resumen, se trataba de un hombre de unos 55 años, que llevaba más de 30 como pulidor de suelos, y del que nadie se explicaba cómo había llegado a tener que ser ingresado en la UCI del Hospital Río Hortega, a las 48 h de haber pulido el suelo de la Facultad de Medicina de Valladolid por una grave neumonitis. Las primeras sospechas se centraron en los productos químicos para la limpieza que manejaba, pero no se consiguió relacionar con pruebas con su enfermedad. Además, usaba mascarillas adecuadas para el manejo de dichos productos tóxicos.

Dra. Alicia Armentia - Hospital Rio Hortega
 La catedrática de Alergología y jefa de servicio de la especialidad en el Hospital Río Hortega, la Dra. Alicia Armentia, tras una conversación de cortesía con el paciente por los pasillos, “¿qué tal estás?”, y que éste le contase su caso, inició una investigación más profunda. Resultó que el culpable estaba en el suelo, en las baldosas que el hombre limpiaba. 
Baldosas con fósiles de Hippurites
Estaban hechas con Hippurites, fósiles de un molusco con concha que se caracterizaba por formar arrecifes en el Jurásico y que se extinguieron en el Cretácico. 
Fósil de hippurites (derecha) y recreacción a dibujo (izquierda)
El polvillo que se formaba al pulir las baldosas era inhalado por el trabajador y fue lo que desencadenó sus síntomas. Para llegar a esta conclusión, se comprobó tomando muestras y siendo analizadas inmunológicamente para ver si en ese polvo quedaban restos de proteínas que pudieran desencadenar la alergia.
 Como antecedente, este hombre había tenido un episodio de anafilaxia (reacción alérgica generalizada) al comer bígaros (caracolillos de mar), unos 2 años antes del ingreso en la UCI.
Bígaros: Littorina littorea
La NH es una enfermedad con una gran variedad de manifestaciones clínicas, que pueden aparecer de forma súbita o crónica. Siempre hay un periodo previo de sensibilización que puede durar meses o incluso años. Tras éste, y tras una exposición al alérgeno intensa, el paciente puede desarrollar un cuadro pseudogripal: tos seca, fiebre, dolores musculares, escalofríos, malestar general… que se resuelve en unas 48 horas, por lo que se piensa en infección viral… Si los episodios se repiten con frecuencia, puede que además la persona tenga pérdida de peso, falta de apetito y falta de aire que cada vez se hace peor. En la forma más avanzada (crónica) se llega a la fibrosis pulmonar y las complicaciones de la misma.
Afectación del tejido pulmonar en una neumonitis
 Lo importante es llegar a un diagnóstico para poder evitar la exposición y que no progrese la enfermedad. Pero no es raro que los pacientes “recelen” de consultar al médico por temor a que se le recomiende suprimir actividades que son su medio de vida. En este caso, tras un periodo de baja laboral, el pulidor mejoró, y ahora puede realizar su trabajo tomando las medidas adecuadas durante todo el proceso de limpieza (mascarillas adecuadas…).

Previo a este caso, se había descrito el caso de los trabajadores de una fábrica de botones de nácar, una prevalencia del 23% de NH producida por el caparazón de moluscos o “pulmón de nácar” (Orriols R, et al. High prevalence of mollusc Shell hypersensitivity pneumonitis in nacre factory workers. Eur Respir J.1997; 10: 780-6.)

Dra. Gloria Requena Quesada.
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

viernes, 7 de junio de 2019

El gran enemigo del polen: El Diésel

Es de sobra conocida la influencia de la contaminación ambiental en el desarrollo y/o exacerbación de las enfermedades respiratorias, entre ellas, las alérgicas.
Contaminación en zona industrial
 Los motores diésel constituyen una de las principales fuentes, y es por ello que la Unión Europea se ha puesto las pilas con un ambicioso objetivo: la eliminación total de los vehículos con motor de combustión interna para 2050.
Motor diésel
 No es raro asistir a noticias que hablan del cierre del tráfico rodado en las avenidas principales de las grandes ciudades cuando se alcanzan determinados picos de contaminación ambiental. Capitales como Madrid han llevado a cabo estrategias más agresivas como la denominada Madrid Central: zona de bajas emisiones que comenzó a funcionar en noviembre de 2018, basada en las restricciones al tráfico de los vehículos más contaminantes, favoreciendo al peatón, el uso de la bicicleta y el transporte público, y que ha cosechado grandes resultados según distintos indicadores.
Zona de bajas emisiones Madrid Central
Numerosas ciudades europeas han puesto en marcha un sistema por fases para limitar en los próximos años la circulación de los vehículos con motores de combustión más dañinos para el medio ambiente. Incluso, marcas tan conocidas como Volvo, Porsche, Fiat-Chrysler y muchas otras, ya han anunciado que van a dejar de desarrollar motores diésel por el coste que supone y las expectativas que se avecinan. Es decir, todo apunta a la idea del final del diésel, más tarde de la gasolina, y la inevitable sustitución por vehículos menos contaminantes. Tampoco hay que olvidar los dictámenes del Acuerdo de París adoptado por 195 países para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, compromiso en franca lucha contra el calentamiento global y el cambio climático.
Rudolf Diesel inventor del carburante y del motor homónimos
 Pero ¿por qué es tan malo el diésel para los alérgicos al polen? Para ello deberíamos conocer antes qué es el diésel (o gasóleo): se trata de un hidrocarburo líquido compuesto fundamentalmente por parafinas que se utiliza como combustible en la calefacción y en motores de combustión que llevan el nombre de su inventor: Rudolf Diesel. Dicha combustión emite al ambiente una serie de partículas que, respecto al polen, ejercen un efecto dañino de diferentes maneras:

1. Esas partículas se fijan al polen suspendido en el aire incrementando enormemente el tiempo de permanencia en la atmósfera y, por tanto, de exposición.
2. Las plantas que se encuentran en zonas con un intenso tráfico de vehículos, generan con frecuencia proteínas de estrés, mucho más alergénicas que las habituales (lo que explica por qué en ciertas localidades urbanas, las alergias por pólenes, aun con niveles de polinización más bajos, son más intensas que en algunos entornos rurales).
Tráfico intenso
3. El cambio climático está alterando los ciclos de polinización, adelantando su inicio y retrasando su finalización, por lo que estamos expuestos al polen durante más tiempo.
Tormenta de pólenes 
Expertos del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica han hecho referencia en las últimas semanas al incremento en la incidencia de las enfermedades respiratorias alérgicas: en España ya hay 8 millones de individuos afectados, y en los últimos diez años se ha duplicado la prevalencia de alergia a los pólenes de gramíneas, ciprés, olivo, plátano de sombra y salsola. No son datos para tomar a broma, e indican un problema de salud muy serio que afecta a gran parte de la población española y que por supuesto no va a dejar de empeorar.

Frases lapidarias como el famoso “No me lo creo” de Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, acerca del minucioso informe de 1.656 páginas sobre los devastadores efectos del cambio climático en la economía, la salud y el medio ambiente, pueden retrasar unas resoluciones que sí o sí serán puestas en marcha antes o después ante una situación tan evidente que solo una persona con un importante déficit intelectual es capaz de negar.

Y, mientras tanto, ahí estamos nosotros: los alergólogos.

Dr. Gonzalo Campos Suárez
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga. 

miércoles, 15 de mayo de 2019

El Asma del Peluquero

    El asma ocupacional, definida como "asma por exposición a agentes sensibilizantes y/o irritantes en el lugar de trabajo", en la actualidad, constituye la enfermedad respiratoria de causa profesional más frecuente en la mayoría de los países industrializados.
Asma en pintores por isocianatos
    El asma relacionada con el medio laboral se divide en dos grandes grupos: 1) Asma ocupacional (AO) propiamente dicha, causada por agentes específicos que se encuentran en el trabajo, y 2) Asma preexistente o concomitante exacerbada por la exposición laboral.
Asma del panadero por harinas
    Desde un punto de vista patológico, el asma ocupacional, al igual que el no ocupacional, se caracteriza por una inflamación aguda y crónica de las vías respiratorias.
Bronquio sano y bronquio en paciente asmático
En este capítulo de nuestro blog, nos vamos a centrar en el asma entre los profesionales de la peluquería.


    La exposición en el aire a sustancias químicas irritantes y alergénicas de la peluquería aumenta el riesgo de AO entre los peluqueros. Algunos estudios demuestran que los peluqueros se encuentran entre los 5 grupos ocupacionales con mayor riesgo de AO, con tasas de incidencia de 0,2 a 3,7 casos por cada 10.000 personas por año. Debido a que los peluqueros tienden a subestimar las sospechas de enfermedades ocupacionales, la incidencia actual es probablemente mayor.
Sustancias en aerosol pueden ser causa o agravar un asma
    Los efectos de la exposición a los agentes causales, pueden comenzar antes del empleo, es decir, durante el periodo de formación. En este tiempo, el individuo es más vulnerable a los efectos nocivos que durante el trabajo propiamente dicho.

    Entre los agentes que pueden causar síntomas entre los peluqueros, se encuentran los productos para decolorar el cabello –decolorantes-, siendo en muchos casos los principales causantes (se sabe que las sustancias blanqueadoras son tanto irritantes como sensibilizantes). Además de los productos decolorantes, los usados para el alisado, como el formol o formaldehido, los tintes para el cabello y los productos en aerosol, también juegan un rol importante.
El formol empleado en alisados es un sensibilizante potente
     Los síntomas típicos incluyen crisis de falta de aire, pitos o sibilancias y tos que, característicamente, aparecen o empeoran en el trabajo y mejoran fuera del mismo. Si se presentan estos síntomas se debe consultar con un alergólogo, con el fin de alcanzar un diagnóstico e interponer unas medidas terapéuticas adecuadas.

      Para el diagnóstico, en primer lugar, es necesario demostrar la presencia de asma y, en segundo, establecer o no su relación con el entorno laboral. El punto de partida es una historia clínica detallada, que debe confirmarse mediante pruebas objetivas que permitan discriminar entre la existencia de una AO alérgica o no alérgica.
La espirometría forzada es la prueba básica en el estudio del asma bronquial.
      Una historia de mejoría de los síntomas de asma durante los fines de semana y, especialmente, durante las vacaciones o bajas laborales sugiere, aunque no confirma, el diagnóstico de AO.

     El uso de sustancias químicas en las peluquerías se está incrementando. Esto, a su vez, se asocia con una mayor probabilidad de nuevas sensibilizaciones. Además, el riesgo de sensibilización también depende de los factores genéticos, la atopia y el hábito tabáquico.

Dra. Paola Palao Ocharan
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

martes, 12 de marzo de 2019

Inmunoterapia específica con alérgenos en la tercera edad.

    Siguiendo con el tema tratado en la entrada anterior por el Dr. Muñoz, la inmunoterapia (“vacunas”) es una herramienta terapéutica básica en Alergología, y que prescribimos y administramos a diario en el tratamiento de la alergia respiratoria.

    Si bien, aunque no es una contraindicación como tal, es controvertido el uso de esta inmunoterapia a partir de cierta edad, debido tanto a la escasez de estudios de eficacia y seguridad por encima de los 50-60 años, como al envejecimiento del sistema inmune y factores de riesgo como enfermedades cardiovasculares, que pueden implicar un mayor riesgo en el uso de este tratamiento.
Adultos de la 3ra edad
     La senescencia o envejecimiento del sistema inmune, lleva a múltiples cambios entre los que se encuentra una disminución o enlentecimiento de la respuesta del mismo ante estímulos externos, ya que disminuye la actividad de muchas de las células que lo componen (fagocitos, linfocitos entre otros). Esta ha podido ser una de las razones principales de la falta de estudios al respecto.
Formación de inmunidad en la serie "Érase una vez la vida"
     Sin embargo, el aumento de la esperanza y calidad de vida ha hecho que cada vez sea más frecuente diagnosticar de rinitis y asma a los pacientes en este tramo etario, pacientes que en muchas ocasiones ya están polimedicados por otras patologías, pudiendo incrementarse las interacciones medicamentosas, y a su vez se pueden ver más afectados por los efectos secundarios de la medicación sintomática usada en alergia, principalmente los antihistamínicos. Por ello, se ha replanteado esta contraindicación, y son varios los estudios que apoyan su uso en edades más tardías.
Las personas mayores con frecuencia son pacientes polimedicados
     Los estudios realizados hasta el momento, en adultos entre 60 y 75 años, con vacunas de extractos frente a ácaros del polvo y polen de gramíneas han demostrado seguridad tras tres años de tratamiento sin presentarse reacciones sistémicas relevantes.
    Así mismo se ha observado su eficacia por la disminución de la frecuencia e intensidad de los síntomas y un aumento de la calidad de vida de estos pacientes, similar a la mostrada en estudios con pacientes más jóvenes. Además la disminución del uso de medicación de rescate, da un mayor perfil de seguridad, al reducir los efectos adversos producidos por esta y las posibilidades de interacción con otros fármacos.
Los estudios actuales demuestran seguridad y mejoría clínica
       A nivel inmunológico, se observó tolerancia frente al alérgeno al que nos vacunamos, con disminución de los niveles de inmunoglobulina E específica respecto a los del inicio de la vacunación y aumento de la inmunoglobulina G4, con los mismos efectos inmunomoduladores acontecidos en otras edades.
Los cambios inmunológicos nos hacen más resistentes a los alérgenos
     A pesar de la necesidad de más estudios, ya que los existentes están realizados en pocos pacientes, los datos actuales nos proponen que salvo contraindicaciones absolutas (ya comentadas en la entrada anterior), la indicación de inmunoterapia debe ser individualizada y formar parte del arsenal terapéutico.

Dra. Teresa Posadas Miranda
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

jueves, 14 de febrero de 2019

Contraindicaciones para la inmunoterapia específica con alérgenos.


La inmunoterapia específica con alérgenos (más conocida como la “vacuna para la alergia”) ha sido empleada desde hace más de un siglo, y es el único tratamiento causal para las alergias respiratorias y la alergia al veneno de himenópteros (abejas, avispas…). Sus indicaciones son conocidas y ampliamente aceptadas por parte de los alergólogos; sin embargo, las contraindicaciones no están tan claramente establecidas, e incluso varían entre diferentes guías.

Cuando hablamos de contraindicación para la inmunoterapia, nos referimos a aquella situación en la que no debe ser administrada debido a motivos de seguridad. Deberían ser situaciones definidas, sin ambigüedades y explicables. Actualmente, no hay un acuerdo total con respecto a si algunas de ellas lo son realmente, sin son absolutas o relativas, o si son válidas tanto para la inmunoterapia específica con aeroalérgenos como con venenos de himenópteros. A continuación se describen las principales contraindicaciones existentes, en base a la evidencia disponible hasta el momento.

1.- Asma grave: la inmunoterapia debe emplearse sólo en pacientes asmáticos en los que se haya establecido una clara relación entre los síntomas y alérgenos relevantes. El asma grave no controlada es una contraindicación absoluta, dado el mayor riesgo de reacciones sistémicas. Si hablamos de asma parcialmente controlada, la contraindicación es relativa en cada caso concreto, tras valorar beneficios y riesgos; el asma controlada no supone una contraindicación.

2.- Enfermedades autoinmunes: la mayoría de especialistas son reacios a indicar inmunoterapia si existe una alteración del sistema inmune. Dada la falta de evidencia, si estas enfermedades se encuentran activas se trata de una contraindicación absoluta; si son enfermedades en remisión, la contraindicación es relativa.

3.- Neoplasias malignas: se trata de una contraindicación absoluta, aunque ha sido establecida por motivos éticos y de seguridad (la interacción entre la inmunoterapia y las neoplasias es teórica). No obstante, la inmunoterapia con veneno de himenóptero sí está indicada si se trata de pacientes alérgicos de alto riesgo, incluso en esta situación.
Las neoplasias o cáncer es una contraindicaciñon absoluta
      4.- β-bloqueantes: existen evidencias de que la anafilaxia no es más frecuente en pacientes en tratamiento con β-bloqueantes. Por otro lado, estos pacientes sí pueden presentar reacciones sistémicas más graves, y el tratamiento de las mismas puede no ser eficaz. En función del riesgo/beneficio, no constituye una contraindicación para la inmunoterapia con veneno de himenópteros, y es una contraindicación relativa en el resto de casos (hay que considerar siempre la posibilidad de sustituir el β-bloqueante por otro medicamento).

5.- Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECAs): si hablamos de inmunoterapia con veneno de himenópteros, se han descrito casos anecdóticos de hipotensión grave, así como fracasos de esta inmunoterapia; por ello, los IECAs deben ser sustituidos por otros fármacos en esta situación. Para otros tipos de inmunoterapia, no supone una contraindicación.

6- Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs): el uso de estos antidepresivos aunque no suponen una contraindicación, puede conducir a hipertensión y taquicardia graves en caso de tener que emplear adrenalina en una reacción anafiláctica.

7.- Enfermedades cardiovasculares: se trata de una contraindicación relativa en el uso de inmunoterapia con aeroalérgenos, pero no con veneno de himenópteros. Hay que individualizar a cada paciente, el estado de su patología, los medicamentos que emplea y el riesgo de anafilaxia.
Patología Cardiaca
      8.- Niños menores de 5 años: la inmunoterapia no es una opción de tratamiento en niños entre 0 y 2 años, y es una contraindicación relativa entre 2 y 5 años. Estas pautas se deben más a razones prácticas y de seguridad al tratar a población pediátrica, y no a evidencia de algún inconveniente.
Niños menor de 2 años es una contraindicación absoluta
    9.- Embarazo: la inmunoterapia por sí misma no ha demostrado tener ningún efecto perjudicial en el feto, aunque sí el hecho de sufrir una anafilaxia. Dada la escasez de datos, actualmente es una contraindicación absoluta iniciar inmunoterapia durante el embarazo, pero debe mantenerse si está en curso y es bien tolerada.
Embarazo
     10.- Inmunodeficiencias adquiridas: la infección por VIH es una contraindicación relativa; sólo en aquellos pacientes que no reciben tratamiento, o con SIDA en estadío C de la enfermedad, es absoluta. En pacientes bajo tratamiento, sin síntomas y con carga viral indetectable, la inmunoterapia parece ser segura.
Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH)
    11.- Otras enfermedades crónicas: las infecciones crónicas, inmunodeficiencias primarias u otras condiciones que requieran el empleo de inmunoterapia, así como enfermedades psiquiátricas que dificulten el cumplimiento de un tratamiento a largo plazo, deben ser consideradas contraindicaciones relativas.

Como podemos observar, existen muchas contraindicaciones descritas, pero la mayoría son relativas. Cabe destacar que una gran parte de especialistas en alergología con muchos años de experiencia, y habituados al uso de inmunoterapia, han empleado o emplean este tratamiento en situaciones en las que a priori está contraindicado; son pocos los casos en los que se producen efectos no deseados, y la mayoría suelen ser leves. Aún es necesario un consenso entre especialistas basado en la evidencia clínica, ya que en muchas de estas situaciones es difícil por motivos prácticos, éticos o legales.

Dr. Oliver Muñoz Daga
Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

jueves, 24 de enero de 2019

¿Un nuevo tipo de rinitis?: Rinitis alérgica local.

No es raro que veamos en la consulta a pacientes que nos cuentan síntomas típicos de rinitis alérgica, es decir, salvas de estornudos, obstrucción nasal, picor de nariz y moco acuoso, y que en principio catalogamos de probables rinitis alérgicas. Pero, sorpresa, cuando realizamos el estudio alergológico mediante prick test y/o análisis de sangre para determinar la presencia de inmunoglobulina E específica frente a aeroalérgenos, resultan negativos. Según hemos visto en entradas previas de este blog, estos pacientes deberían ser incluidos, por tanto, en el grupo de las rinitis NO alérgicas.
Skin Prick Test o Pruebas intraepidérmicas con alérgenos
      Pero, en los últimos años, se está investigando sobre un nuevo fenotipo de rinitis alérgica: la RINITIS ALÉRGICA LOCAL. Se trataría de pacientes con clínica típica de alergia y estudio alergológico negativo, que tras la realización de un test de provocación nasal con aeroalérgenos habituales (ácaros, pólenes, epitelios u hongos) reaccionan desarrollando sintomatología típica de alergia. 
Mujer joven, prototipo más frecuente en rinitis alérgica local
El paciente prototipo sería una mujer joven, no fumadora, con rinitis moderada-severa, estacional o perenne, y que puede asociar conjuntivitis y/o asma. Los síntomas predominantes de la rinitis alérgica local son el picor de nariz y el moco acuoso, siendo los ácaros del polvo doméstico la causa desencadenante más frecuente. También los niños y los ancianos pueden verse afectados por esta patología. Como principales alérgenos desencadenantes de la sintomatología, aparte de los ácaros del polvo doméstico, estarían los pólenes (gramíneas y olivo, principalmente), así como los hongos (Alternaria).
Extracción analítica para determinación de IgE específica
    Desde los inicios del estudio de este fenotipo de rinitis, los investigadores se plantearon la pregunta de si la rinitis alérgica local sería un paso previo al desarrollo de una rinitis alérgica tal y como siempre se había descrito (es decir, si en un corto periodo de tiempo podría evolucionar a presentar un prick y/o determinación de IgE específica positivos). Tras estudios de 10 años de seguimiento, se ha visto que no, que se trata de un fenotipo independiente, con un curso crónico y una evolución natural hacia el empeoramiento en la tolerancia a los alérgenos y en la calidad de vida, y hacia el desarrollo de otras comorbilidades como el asma y la conjuntivitis.

La prevalencia de esta patología no es conocida por su actual infradiagnóstico. En una revisión de diversos estudios realizados, se concluyó que podría estar entre el 24,7- 56,7% de los pacientes catalogados como no alérgicos.
Test de provocación nasal
      Después de lo dicho, el principal modo de poder diagnosticar a estos pacientes es mediante el test de provocación nasal, mediante el cual, se les administra a los pacientes una solución con diferentes tipos de alérgenos y se evidencia la existencia o no de reacción. Junto a este test, la determinación de IgE específica en las secreciones nasales y el test de activación de basófilos, complementan el diagnóstico.

El tratamiento de estos pacientes sería similar al de la rinitis alérgica convencional: antihistamínicos orales, corticoides tópicos, etc; y parece que podrían beneficiarse de la inmunoterapia específica (vacunación antialérgica).
Desloratadina, un antihistamínico
    Veremos qué nuevas noticias sobre esta entidad clínica nos depara el futuro.

Dra. Rocío de la Higuera Artesero
Médico Especialista en Alergología
Grupo AlergoMálaga

lunes, 17 de diciembre de 2018

¡Hasta las narices! Rinitis no alérgica, la otra cara de la rinitis.



En la anterior entrada de nuestro blog, la Dra. Clara Pérez nos llamaba la atención sobre aquellos pacientes a los que año tras año, con el otoño-invierno, les “entraba un resfriado que no soltaban hasta que llegaba el verano”, y que con una alta probabilidad se podría tratar de una rinitis alérgica. Pero, ¿qué pasa cuando un paciente tiene estos síntomas y tras realizar todos los estudios alergológicos no se evidencia positividad a ningún alérgeno? En estos casos entramos dentro de un amplio abanico de posibilidades, no siempre fáciles de distinguir, pero englobadas bajo el marco de la rinitis no alérgica.

Los síntomas de las rinitis, entendidas estas en general como una afectación de la fisiología nasal, no difieren mucho entre sí, aunque puede haber una serie de matices que nos ayuden a distinguir los 3 grandes grupos en los que las clasificamos.

Las más frecuentes de todas ellas son las rinitis infecciosas, habitualmente cursan con mucosidad blanquecina o verdosa o amarillenta, pero suele ser más densa que en las rinitis alérgicas, más difícil de expulsar, acompañada de congestión nasal y otros síntomas como puede ser dolor de garganta, de oídos o de cabeza, sensación de destemplanza (febrícula o fiebre), malestar general… es decir, un catarro de los de toda la vida, que en la gran mayoría de los casos suelen deberse a infecciones por rinovirus y en otras por infecciones bacterianas, y como tales, no suelen durar más de 1-2 semanas.
La rinitis es la primera causa de consulta en Alergología
 La rinitis alérgica, igualmente puede tener mucosidad transparente o blanquecina, por lo general muy fluida, constante, que la gente suele llamar “una agüilla” o “como un grifo” (los ingleses le dicen “runny nose”, como “nariz líquida”), y suele acompañarse de estornudos en salva (muchos, 5, 10, 20… casi como si tuvieran un hipo incontrolado), y en función de los alérgenos es más típico el picor o prurito nasal en aquellos alérgicos a los pólenes (realmente el picor es muy molesto, nariz, paladar, garganta, oídos, ojos…, pica todo), y otros suelen tener con más frecuencia congestión, como aquellos alérgicos a ácaros. Por último, con mucha frecuencia suele asociarse conjuntivitis, es decir, afectación ocular con ojos rojos, que lagrimean y pican. La duración las rinitis alérgicas dependerá del factor desencadenante (si son pólenes  pueden ser varios meses en primavera, si son ácaros casi todo el año aunque suelen mejorar en verano, si son hongos de la humedad pueden presentarse crisis tras los días de lluvia, los días húmedos…, si son por animales, pues siempre que se tenga contacto con ellos)

¿Y si no es ni una, ni otra? Rinitis no alérgica-no infecciosa

El término rinitis no alérgica-no infecciosa se aplica a la afección nasal en la que los síntomas son idénticos a la rinitis alérgica pero la causa alérgica se ha excluido. Puede afectar tanto a niños como a adultos, aunque es más frecuente a partir de la tercera década de la vida.
Los desencadenantes de los síntomas de rinitis no alérgica varían y pueden incluir ciertos olores e irritantes del aire, cambios de clima, ciertos medicamentos, determinadas comidas y otras afecciones crónicas.
El diagnóstico de rinitis no alérgica (RNA) se establece cuando se descarta la causa alérgica y para ello es necesario realizar un estudio alergológico en el que se realizan pruebas cutáneas a los aeroalérgenos habituales del medio en el que está el paciente y en algunos casos se pueden necesitar análisis de sangre para determinación en ambos casos de la presencia de inmunoglobulina E específica frente al alérgeno en cuestión.

En la rinitis no alérgica, los síntomas pueden presentarse de forma constante o a modo de crisis, pero incluyen igualmente moqueo, estornudos, congestión nasal, sensación de moco en la garganta (goteo postnasal) que puede incluso irritar la faringe y producir una tos molesta… y no tanto picor en nariz y ojos, que serían más frecuentes en la rinitis alérgica.

El origen o las causas exactas de este tipo de rinitis no se conocen bien, aunque los datos que tenemos actualmente apuntan a factores estimuladores y vasodilatadores sobre los vasos sanguíneos de la nariz o bien una hiperrespuesta de las terminaciones nerviosas nasales similar a la que presentan aquellos pacientes con hiperreactividad bronquial.

Dentro de la rinitis no alérgica se pueden encontrar diferentes presentaciones que ayudan a establecer una clasificación como la siguiente, de las que daremos algún dato:

Rinitis no alérgica con síndrome eosinofílico (entre un 13 y 33% de las RNA). Su diagnóstico se establece cuando después de tomar una muestra de la mucosa nasal, ésta presenta más de 20% de células blancas del tipo de los eosinófilos.
RhinoProbe: Un método de obtención de células nasales
Rinitis irritativa-tóxica o por químicos: Provocada por la exposición a agentes irritativos o tóxicos como: sustancias químicas, pegamentos, solventes, perfumes, ambientadores, humo de cigarro, partículas, que actúan a través de mecanismos no inmunológicos y provocan irritación y síntomas.
Productos de limpieza
Rinitis hormonal: Debidas a cambios hormonales como el ciclo menstrual, el embarazo, los anticonceptivos, después de la menopausia, y otras enfermedades hormonales como hipotiroidismo, acromegalia, etc.
Rinitis provocada por medicamentos / Rinitis medicamentosa: debida al uso de fármacos como la aspirina, otros AINEs, los beta-bloqueadores, los antihipertensivos tipo inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECAs, como Enalapril), la metildopa, los agentes psicotrópicos, aunque los más frecuentemente relacionados son los descongestionantes nasales cuyo abuso generan tolerancia sobre los receptores alfa adrenérgicos debido a estimulación constante. Marcas tan conocidas como Respir, Respibien, Utabón… que suelen llevar principios activos terminados en –zolina (como la oximetazolina).
Los descongestivos como causa de rinitis medicamentosa
Rinitis provocada por factores físicos, aire frío y seco. Los cambios de temperatura o de humedad, pasar a un sitio con aire acondicionado, sección de congelados del supermercado, etc., afectan a la mucosa nasal generando la hiperrespuesta de la misma. 
Rinitis producida por alimentos (o rinitis gustatoria), que se produce tras la ingesta de ciertos alimentos, particularmente condimentados, picantes, chiles o calientes que estimula la liberación de sustancias y las fibras nerviosas nasales. Suelen responder a bromuro de ipratropio.
Los picantes pueden favorecer una respuesta nasal
Rinitis producida por emociones.
Rinitis atrófica. Realmente aquí no suele haber inflamación, sino una fosa nasal amplia, sin obstrucción, que puede ser secundaria a una cirugía excesiva, radioterapia, enfermedad granulomatosa crónica y otras.
Rinitis senil. Al igual que nuestra piel envejece y aparecen arrugas, manchas, etc, los mecanismos regulatorios de la capacidad nasal y la producción de moco pueden ir deteriorándose con la edad y en algunas personas mayores de 60 años, comienzan con “esa gotilla incesante”, que les obliga a tener siempre un pañuelo a mano.

Como podéis ver la patología nasal incluye muchos más actores además de la alergia, pero es fundamental descartar ésta como primera opción con un alergólogo para seguir investigando con otras pruebas o valoración por otros especialistas como nuestros compañeros los otorrinolaringólogos.

Dr. Jaime García Campos.
Médico Especialista en Alergología.
Grupo AlergoMálaga.