jueves, 2 de febrero de 2017

Alergia a los Zapatos



 Os presento hoy el caso de una paciente de 43 años, que acudió a nuestra consulta derivada por dermatología, tras llevar aproximadamente un año con lesiones en las plantas y el dorso de los pies, que en ocasiones eran tan severas que le impedían incluso la deambulación, sobretodo en verano.
El diagnóstico diferencial de la dermatitis del pie es desafiante, e incluye las causas alérgicas de contacto, las irritativas, la deshidratación, la psoriasis, la tiña, el liquen plano, la dermatosis plantar juvenil o la autoeczematización. La toma de biopsias en muchas ocasiones no es concluyente, lo que dificulta más si cabe la obtención de un diagnóstico de certeza.

La dermatitis de contacto es una inflamación de la piel caracterizada por lesiones eritematosas y pruriginosas que ocurren después del contacto con una sustancia extraña. Existen dos tipos: irritativa y alérgica. En la primera no existe un mecanismo inmune asociado. La segunda está mediada por una reacción de hipersensibilidad retardada.

La primera dermatitis de contacto alérgica por calzado se describió en 1929. Es importante realizar el diagnóstico de forma precoz, pues si se cronifica el cuadro, pueden aparecer lesiones dolorosas o complicarse con sobreinfecciones que dificulten o incluso impidan la deambulación, como en el caso de nuestra paciente. Aunque la mera visualización de las lesiones pueda orientar el diagnóstico, la clave está en los resultados de las pruebas epicutáneas.
Pruebas Epicutáneas o Patch Test
Nuestro papel, ahora, como alergólogos, es averiguar si en esta paciente existe un componente alérgico como causa. Si fuera así, problema solucionado, desaparecerían las lesiones de los pies tras evitar el contacto con la sustancia responsable. Le realizamos pruebas epicutáneas con la batería estándar del Grupo Europeo de Investigación en Dermatitis de Contacto (GEIDC) y la batería especial de calzado.

En la mayoría de las series españolas de pacientes con dermatitis de contacto alérgica por calzado, el alérgeno más frecuentemente identificado como causa (y con diferencia sobre el segundo) es el cromo; en algo más del 80% de los casos. Otros alérgenos implicados en menor frecuencia son el butilfenol-formaldehído (una resina de neopreno de la cola de zapatero), mercapto-benzotiazol (un aditivo utilizado como acelerante en la fabricación de caucho o gomas), níquel y parafenilendiamina (usada en los tintes). Y muy lejos en frecuencia, el aminoazo-benceno (también usado en la tinción de materiales).
Cromo es un metal habitualmente usado en el curtido de pieles
Resulta curioso, que si revisamos las publicaciones de series anglosajonas, se encuentran sobre todo dermatitis por alergia a gomas. Probablemente por diferencias en la fabricación del calzado.
En el caso de nuestra paciente, cuando acudió a la lectura de las pruebas a las 48 horas, resultaron positivas (+++) a cromo. De forma lógica, ella no entendía qué tenía que ver el cromo con los zapatos. Pues bien, le expliqué, bajo su mirada de asombro, que los zapatos de piel se curtían con esta sustancia, el CROMO, y que si evitaba usar zapatos de piel, se solucionaría su problema. La paciente se alegró y sonrío, y cómo no, me preguntó si no iba a poder ponerse en la vida zapatos de cuero o piel. Le dije: Sí, tranquila. Existen empresas dedicadas a la fabricación de zapatos de piel sin cromo. Un ejemplo:

(Os invito a que le echéis un vistazo, es interesante).

Como veis, éste ha sido un caso fácil con final feliz. Pero en la manufacturación del calzado se utilizan cada vez más materiales novedosos como plásticos, colas, diferentes adhesivos, incluso tintes muy variados; y es por ello que a veces los profesionales más experimentados tienen dificultades en detectar cual es el componente alergénico que está desencadenando el problema.
Dra. Clara Isabel Pérez Padilla.
Médico Especialista en Alergología.
Grupo AlergoMálaga.

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